25 de enero de 2008

De Visita

Regreso el fin de semana de visita a casa. Al Raval de Barcelona. Vivo aquí hace ya dos lustros y, sea sugestionado por los acontecimientos o no, encuentro un barrio distinto.

Desconfianza en la mirada, sensación de muro que aísla. Lugar dónde voy, sea el mercado o el quiosco de periódicos, el enojo hacia la comunidad paquistaní se manifiesta.

En Plaça St. Jaume veo una concentración organizada por CCOO en favor del derecho a la reagrupación familiar de los trabajadores extranjeros. En su mayoría, presentes, latinoamericanos. Minutos después, un grupo de mujeres paquistaníes sube por calle Princesa rumbo a la manifestación, portando carteles a favor de ese derecho.

Pienso que me gustaría, si bien no exigir, pero sí solicitar a este grupo de vecinos del barrio que se movilicen de manera inequívoca en contra del terrorismo islámico. Sería una manera de ayudar a restituir la paz. Los argumentos salidos de sus organizaciones de representación oficiales no me dejan tranquilo. No condenan, se ocultan tras una retórica de tibio rechazo.
Cuándo lo de las "caricaturas", ahora olvidado, un reputado periodista me comento, café de por medio, lo que en su radio no iba a decir, por miedo a ser tachado de "facha" : que lo más preocupante de la situación ya no era el ataque abierto y descarado a los valores que los europeos tanto lucharon por conseguir, sino el hecho que ningún intelectual musulmán, ciudadano del continente, haya realizado un llamamiento claro y preciso de condena de la violencia.
El fenómeno es realmente serio. Y es una pena que políticos e intelectuales, afectados por un falso y peligroso fenómeno de avestruz (o lo que es lo mismo, de lo "políticamente correcto") no estén dispuestos a fomentar un debate civilizado y ausente de violencia. Un debate dónde se intente sentar las bases de una convivencia real, efectiva y el compromiso de esos grupos inmigrantes de rechazar de plano a los elementos extremistas. No hay motivo alguno para contemporizar con este fenómeno terrorista.

Tristemente sorprendido quede también el fin de semana al oír las imbéciles palabras de un antigüo compañero de universidad que intentaba defender, con simpatía, a estos "preciados antisistema defensores de la libertad". Triste ver cuán idiota puede ser la gente que nos rodea. Falto de pensamiento complejo, primitivo nacionalista de vomitivo discurso, parásito de administración. Y el problema es que estos heroicos cobardes, cuándo las bombas comienzan a estallar, son los primeros que secretamente, apoyan la construcción del muro.

Es por todo esto que me gustaría ver una manifestación protagonizada por la comunidad paquistaní de mi barrio, que buena organización han demostrado tener a la hora de salir a defender otras reclamaciones. Quisiera verlos serios, en la calle, declarando un unánime rechazo a esa bombas genocidas, racistas, que no discriminan, que no tienen objetivo alguno.
Es lo mismo que se le exige, por mucho menos, a cualquier partido nacionalista vasco.

Y si hace falto aclararlo, no soy "facha", ni siquiera de derechas. Pero estoy harto ya de tanto posmodernismo-falso-progre-políticamente-correcto dónde todo vale igual. No señores, hay narrativas mejores que otras, y ni los asesinos, ni las víctimas, son todas iguales. Que una cosa es ir en metro tranquilamente y volar por los aires, y otra muy distinta es comerte una ostia por terrorista.

(esto último viene justamente a colación de una publicidad que recibí sobre la proyección de un documental de una directora israelí, "Morir en Jerusalén", que narra el encuentro entre dos madres, la de la terrorista que decide volarse por los aires en un supemercado de Jerusalén, y la de la víctima, que casualmente, tuvo la mala suerte de pasar por allí. Ambas mujeres, ambas de edad similar. ¿Y qué? ¿Estamos todos locos? También el torturador de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires tenía la misma edad que su víctima, y tal vez, era moreno o rubio como él, y todavía hay más similitud: ambos eran argentinos. ¿Eso los hace éticamente similares? No he visto el documental. Me estoy basando solamente en la publicidad que se me ha hecho llegar sobre el. Y sobre ella me pronuncio. Es muy "progre" pensar que ambas son víctimas. No señor. Hay una señorita que fue por un momento al supermercado a comprar víveres, y hay una fanática que ha decido volar por los aires matando a las personas que allí estaban. Y esto, no tiene punto de comparación ética. Se intenta aquí extrapolar la narrativa, mil veces contada, del "recluta francés y el alemán, ambos trístemente enfrentados en trincheras de la Primer Guerra Mundial, sirviendo a poderes que los explotaban". En este caso sí, podemos hablar de dos víctimas inocentes de una situación dada. Pero también aquí, rizando el rizo, habría que ver hasta que punto se trataría de dos víctimas... pero vamos, que no lo complicaré. Lo que sí me parece inadmisible, es que con estas ansias de contarnos cuentos, y de vendernos historias, nos vengan a contar ahora esta imbecilidad que "contrastant la vida i la mort de les dues noies, el documental ofereix una perspectiva personal del conflicte que freqüentment queda eclipsada per consideracions polítiques". Si justamente de esto se trataría nuestra existencia: de consideraciones políticas (y éticas). Que si la señorita quería hacerse trizas a favor del honor familiar y nacional, me parece irreprochable, pero que se vaya a un terrono baldío y allí se haga "click", o se haga estallar en una base militar, esto hasta se podría denominar como "resistencia a la ocupación"... Pero que no mate a civiles inocentes... que eso es terrorismo, y merece la condena más enérgica que se pueda darle, y por favor, señores distribuidores, dejar de escribir basura para cazar incautos, que al final les explotará en el rostro, aunque esto signifique dejar de "mamar del bote").

24 de enero de 2008

Aeropuertos [1]

Aeropuerto nuevamente. Me pierdo en busca de mi vuelo. Hay tiempo, a pesar de la enormidad de la T4. Al final de una cinta transportadora, veo avanzar a J. Cálidos abrazos, cinco minutos para ponernos al tanto del acontecer en los últimos meses. Hablamos de Goya, de Benjamin, de Jerusalén... Viajo a Barcelona, vuelo relámpago. Reuniones esperadas, encuentros con gente respetada. El camino que se invierte. A bocajarro, él pregunta, "¿Cómo era Goya?" Calculo mi ignorancia mientras me viene a la memoria una anécdota similar, hace ya cuatro años. Me encontraba en Alemania. Primer encuentro con A., tutor y profesor. Le relato mi historia sobre Benjamin. En un momento dado, entre irónico y media sonrisa, dice: "corta el rollo. ¿Cómo era su vida sexual?" Me tomo un momento, organizo lo que sé, y sin amedrentarme, me explayo convenientemente. Se ríe francamente. "Esta bien, sólo quería calibrar hasta cuánto conocías el personaje".
Pero ahora con J. no me arriesgo. No ahora, y menos en dos minutos de pasillo aeropuertario.

30 de diciembre de 2007

Feliz Año Nuevo


Buscaba en mi libreta una nota relacionada a esta fiestas que estaba convencido haber escrito... pero parece que sólo lo imagine. En todo caso, y ya sea para no quedarme con las manos vacías, fui a dar con esta otra, escrita hace un mes, más o menos...

Estoy en Museo del Prado.
Frente a mí, Los Amantes de Teruel de Muñoz Degrain. A mis espaldas, el terrible Fusilamiento de Torrijos, de Gisbert Pérez. Este cuadro lo he visto varias veces en reproducciones, pero nunca me imagine lo impresionante que podía ser en toda su extensión. En todo caso, y ya sea para sustraerme momentáneamente de tan terrible visión antes de volver a mirarla, estoy, como ya dije, de espaldas al cuadro. Un momento de descanso.
Frente a mi, los Amantes... Es el final de una de esas jornadas intensas dónde se quiere acaparar todo antes de de finalizar el día.

A mi lado, también sentados, un hombre y una mujer de unos cincuenta años.
Ella - dirigiéndose a su acompañante - ¿Sabes lo que me dijeron el otro día?
Él - irónico y un tanto cansado - ¿Cómo podría saberlo?
Ella - Qué Europa esta comprada por los chinos...
Él - Qué dices mujer, ¡eso no puede ser!
Ella - insistente - Que te digo que sí... ni los árabes ni ostias, ¡los chinos!
Él absorto, permanece en silencio.
Ella - categórica, volviendo a la carga, como iluminada por la confirmación - ¿No ves que ya no tenemos industria? Ayer mismo me compre un par de zapatos tan buenos como los españoles por tan solo 20 euros.
Él - ¡Pero qué dices Maria!, ¿20 euros?
Ella - Te juro de verdad, sólo 20 euros y tan buenos como los nuestros...
Él - Pues bien jodidos estamos...
Es lo último que oigo, pues ya están levantándose, y yo me quedo, sin oir más, sentado frente a los Amantes de Teruel, con los Fusilamientos a mis espaldas, y el Toro Mariposa sobrevolando dos plantas más arriba...

16 de diciembre de 2007

De chironas y propinas


Días atrás me despierto angustiado tras un sueño convulso: debía pasar una corta temporada en prisión pero desconociendo las razones, sin saber las causas que me llevaron a tal castigo, que sin embargo, las intuía de índole menor. Desasosiego. Si uno dejaría campar a sus anchas sus propias fobias, ya no saldría a la calle. Miedo a que te metan en chirona por cualquier cosa.
¡Y son tantas las cosas que seguramente hacemos sin siquiera tener la mínima sospecha de su reciente ilegalización!
Qué si sonreímos a un niño, qué si la colega se hace un aborto, qué si le decimos a una compañera de trabajo que es guapa, qué si le decimos al vecino qué es lo qué es... los gobiernos parecen haberse convertido en administradores de la vida de los ciudadanos, tal si de adolescentes en plena escolarización se tratase. Un paternalismo infantil, falto de respeto, que viene a encubrir lo que no pueden o no están dispuesto a hacer.
Y esto debería ser, ante todo y sin tanta parafernalia de buen rollito, velar por la libertad y la dignidad de los habitantes del territorio frente a una economía que se desboca, y unas organizaciones cada vez más corporativistas.

[Sin ir más lejos, ayer mismo nuestro ministro de Economía nos sorprendía con un brillante análisis que viene a explicar el motivo de la inflación: las propinas. Sí señor, si ustedes no los saben, la culpa es nuevamente de los ignorantes ciudadanos que no hemos interiorizado el valor del euro. ¡Cómo si se necesitaría ser muy docto para saber lo que cualquier vecino de cualquier localidad experimenta día a día! El dinero, simplemente, no alcanza, y la inflación señor ministro, no se dispara por las pequeñas propinas que deja el promedio de españoles... ¡las cosas que hay que oír! Y ya para concluir: un amigo hace unos años me pregunto, ¿sabes lo que es el euro para España? Pues bien, me contesta, cobrar en pesetas y pagar en marcos alemanes]

18 de noviembre de 2007

Negativos

Encuentro negativos sin positivar.
Diez años atrás.
Otros rostros, otras mujeres, otras geografías.
Testimonio que no cesa, agazapado en el olvido. Embate de nostalgia.
¿Y ahora qué?
El tiempo que transcurre...
Diez minutos y ya está.
Me visto, y salgo.

17 de noviembre de 2007

Derechos de autor


Ya de regreso en Barcelona. Compro un libro de Mia Grondhal, The Dream of Jerusalem. Quedan cuarenta minutos para encontrarme con A. Hago tiempo entrando en la primer librería que encuentro. Un establecimiento grande, de dos plantas, mucho más surtido que el anterior. Por instinto, o simplemente inercia, me acerco a la sección de filosofía a ver que novedades nos deparan nuestros amigos benjaminianos.
Un estante lleno de nuevas ediciones...
No dejo de sonreír ante el recuerdo de mis comienzos: la dificultad de encontrar obras dignas con traducciones fiables.
Imposibles también eran Arendt, Steiner, y todos aquellos tan citados hoy en día.
Es como si España, se estuviera finalmente abriendo al mundo, o si los Pirineos se dividiesen como las aguas del Mar Rojo.
Esto es tan solo una observación mística, lo sé.
Podríamos hacer una de índole práctico, materialista: tomando en consideración que esta explosión benjaminiana sucede en todas los idiomas, me pregunto si no tendrá algo que ver con el paso a dominio público de sus obras, en tan solo tres años desde ahora. En el fondo, todo se reduce tristemente a merchandising.
El conocimiento, como tal, cada día es un valor más erosionado.
Esto me llevaría a otra historia, relacionadas a los derechos de autor de Walter Benjamin... aunque prometí no hablar de esto, y así será.

4 de noviembre de 2007

Redemption stories (o el sindrome de Jerusalen)



La esperada y definitoria reunión pasa con éxito. Hombres y mujeres curiosos y deseosos de cuidar la imagen de su propio quehacer. Sensación de alivio. Ratificación de continuidad. Esperado regreso.
Más tarde me llama M. Su puesto permite ver el acontecimiento desde perspectivas insospechadas. No está ni adentro ni afuera, pero sí encargado de su envoltorio. De su funcionalidad. Su movimiento. Dice que no es casualidad que ambos proyectos hayan sido aprobados el mismo día, tras largas deliberaciones. Ambos tienen en común la fijación en el tiempo. Uno en la imagen, otro en el espacio. Me explica que es un hecho histórico: que en estos quince años nunca había sucedido algo igual. Evidentemente, algo está pasando. La distancia del tiempo permite mirar el pasado sin complejos, con reticencias sí, pero aceptando también sus pecados.
Estoy contento. Agradecido. Cansado.
A falta de acompañante, me planto en la barra de un bar a tomarme una cerveza.
A dos butacas, L. (su nombre lo conocería al final de la conversación). Otrora bella, su rostro castigado por los años todavía conserva la mirada momentáneamente lúcida, anterior al desvarío. Jerusalén es para ella un lugar de redención. "Redemption". Americana de origen, historia de amor fracasada de por medio, búsqueda de sentido y ya esta explicándome la diferencia entre Tel Aviv y Jerusalén. La ciudad mediterránea, dice, es una ciudad de perros; la continental, de gatos (qué hermosos gatos pululan por las calles de Jerusalén, nunca he visto gatos similares en lugar alguno). El problema de Jerusalén, su energía, santidad y desvarío violento tendría algo que ver con el quiebre geológico sobre el que se emplaza, a la espera constante del terremoto (es verdad que tanto los árabes como los judíos se olvidan de este "pequeño" detalle: según muchos estudios, el próximo terremoto podría ser devastador). Dice que los árabes y los judíos se pelean como hermanos de una misma familia... que cuándo crezcan, dejarán de agredirse. Olvidaran el motivo de la contienda, o simplemente se harán inteligentemente más realistas.
Redemption stories... regresando a mi alojamiento, tome conciencia que la mía, esa historia tan compleja que intento relatar, comienza justamente, ciento treinta años atrás, con un grupo de personas en busca de la redención...

Oriente Medio

Estoy en Jerusalén. Sábado. Barra de un bar con conexión a internet. Branch. Ordenador abierto. A medio metro, a mi derecha, un joven con aspecto extranjero, habla inglés. Pasadas un par de horas dónde cada uno esta metido en su trabajo, y con una tonta excusa, comienza la conversación. Es periodista, está en Jerusalén hace unos tres meses tras haber pasado los últimos años cubriendo el mundo árabe: Egipto, Jordania, Libano, Siria. Declara no tener, a priori, simpatías por el lado israelí. Escribe para un periódico europeo. No habla hebreo, tampoco árabe. Sus fuentes son los periódicos en inglés, escritos especialmente para ellos, por cada una de las partes... sabe que el conflicto es complejo, sin embargo, dice también que la única manera de poder "venderlo" -él es freelance- es con historias de blanco y negro. Con cada "kasam" o bomba que cae, él gana su dinero, las historias sobre poetas israelíes ya no venden, declara irónicamente.

23 de octubre de 2007

Aeropuertos

Pasillo de aeropuerto. Acabando de pasar las puntos de control, camino mientras me pongo nuevamente la chaqueta y el cinturón. A mi encuentro viene N., sonriente, alegre, como siempre. A punto de embarcar, nos despedimos tras el breve encuentro.
Minutos más tarde. Hago tiempo para mi vuelo mientras bebo un café con leche. Pienso en la conferencia de ayer de Steiner. Introducción tristemente provinciana por parte de los grises burócratas de turno. Los intelectuales y los artistas deberían evitar ciertos reconocimientos oficiales. El galardón contamina... en el peor de los casos corrompe. La puesta en escena es en sí misma un resumen de la conferencia que vendrá. Una Europa cansada, la ciudad como refugio de la nada, el nihilismo sin esperanza con máscara de carnaval localista. El ennui, padre de todos los desastres.

22 de octubre de 2007

Demasiado obvio...


El problema de la vivienda. Se habla mucho de esto últimamente. Cortinas de humo para tenernos cogidos por dónde haga falta. Es una necesidad básica, y nadie puede renunciar a ella. La gente se endeuda, para tener un techo.
Hace unos días bajaba del metro en Parallel. Línea lila. Cogí una libreta y me dispuse a tomar nota de todos aquellos nuevos establecimientos que han surgido en Nou de la Rambla. Sin ser éste un estudio riguroso, y sin siquiera pretender convertirlo en un estado de la cuestión general, podría darnos algunas pistas de lo que sucede...
De mayor a menor la lista quedaría así: 10 negocios de comida rápida oriental (falafel, etc.); 8 colmados (estos tipo "domingo y fiestas abierto"); 4 fincas enteras reconvertidas en "flat per day" (60 pisos menos en el parque de alquiler); 3 "call centers"; 3 negocios de souvenirs (todos con la misma mercancía), 1 hotel nuevo de cuatro estrellas (20 pisos menos en el parque de alquiler)...
Ciñéndonos sólo a lo que esta sucediendo en esta calle vemos que el tan mentado problema en realidad no existe, sino que se trataría de una pésima gestión, que postula el turismo por encima del ciudadano. Tras diez años en este mismo barrio, ya no reconozco mi calle. Los negocios se cierran y en su lugar, como si de hongos después de la lluvia se tratase, los escaparates se llenan de camisetas del Barça y horrendas luces de neón blanca que enceguecen al paseante. Se hecha gente de sus pisos, se rehabilitan y se abren hoteles... y todo gira como una noria aburrida alrededor del mismo motivo. Ayer mismo, note que habían abierto dos negocios de souvenirs nuevos y un colmado bajo las mismas narices del Ayuntamiento, a cinco metros de la Plaça St. Jaume. Dónde antes había un bonito café de esquina, ahora veo camisetas deportivas y enfrente, un nuevo colmado con una horrible luminosidad.
La ciudad, poco a poco, irá perdiendo su autenticidad, los residentes de siempre se irán, y vendrán turistas, muchos turistas, y se necesitarán más colmados, y más call centers, y menos hospitales, menos pensiones, menos gasto en educación, poca cultura... y lo que era el mejor reclamo de esta ciudad, se irá perdiendo. Y al final, quedarán solo el alcalde y sus nuevos negocitos... y el turismo, será, cada vez más eso: masas informes de personas que enriquecen a unos pocos sobre el esfuerzo de otros muchos.
Nos queda una esperanza, tal como dice D., el cartero, recordarles a los de St. Jaume que los turistas no votan, pero nosotros sí.

2 de octubre de 2007

Sueños [I]

Buscando el supuesto maletín de Benjamin, me pareció hallar la respuesta a una incógnita sobre Goya.

25 de septiembre de 2007

Libros

Paseando mi mirada por los lomos de los volúmenes expuestos en la sección "literatura alemana" de una importante casa de libros, me viene a la mente una frase demencial: que el holocausto fue en realidad un asunto editorial. Primero los asesinaron físicamente y luego se las apañaron para apropiarse de sus derechos de explotación.

20 de septiembre de 2007

El desproposito mediatico [II]

Malas costumbres. Además de comprar la prensa los sábados, perder el tiempo viendo las noticias a las nueve. Estas se parecen más y más a un atajo de simples maniqueísmos. Redactados, en el mejor de los casos, por mentes perversas; pero en el peor, por personas carentes de toda -ya no rigurosidad- sino dignidad profesional.
El periodismo contemporáneo, con raras excepciones, se ha convertido en un instrumento vulgar y nauseabundo para estupidizar a las masas. ¡Qué asco! ¡Qué mal alimento para nuestro cuerpo!
Debería hacer un esfuerzo por cambiar mis hábitos. Lo intentaré, lo prometo.

13 de septiembre de 2007

Bandera amarilla


Me tomo la mañana libre. Necesito un poco de aire. Cojo algunos textos pendientes de lectura. Me acerco al mar.
Bandera amarilla. Una voz, emitida desde unos orwellianos altavoces, advierte de la necesidad de extremar la precaución en el agua.
Me descalzo y camino unos minutos disfrutando de la sensación de las olas jugueteando entre mis pies.
Salgo de la playa.
Al calzarme las sandalias, descubro una mancha negra en mi talón derecho. Intento limpiarlo con agua. El resultado es peor: mis manos se embadurnan de un material negro, pegajoso. A unos metros, caseta de la Cruz Roja. Me informan que no hay de qué preocuparse, que es "simplemente" chapapote, y que con un poco de lejía y estropajo, se va. Ellos no tienen nada a mano, y, señalando unos metros más allá, me indican que me acerque al encargado de la limpieza, que justo en esos momentos está repasando los baños.
Mohamed, solícito, me da lejía y un poco de papel. Me revela que esto sucede a menudo, que "cuando hay mal tiempo, el mar saca fuera toda la mierda escondida".
Me pareció una figura interesante, y ni siquiera metafórica.

17 de julio de 2007

Notas sobre democracia [II] (o charla en una cafeteria de Madrid)


Dice M. que no vale mi argumento. Que aún tomando en cuenta que son todos unos canallas uno no debería renunciar a su ética. "Todos roban, es verdad, y ellos roban más, ¿pero eso justificaría que tu robes un poco?". De la conversación con M. se deduce que mucho de la crisis general en la que vivimos tiene que ver con el lenguaje. Con la falsificación de la comunicación.

Dos horas más tarde nos despedíamos. Minutos después yo entraría al museo. Dos salas me separarían de un corto y agrio mal entendido con unos de los cuidadores del lugar. Un hombre simple a quién con mi insolencia, aun con la razón de mi parte, podría haberle amargado la tarde. Decenas de pinturas después, sentí la imperiosa necesidad de disculparme.
Su sonrisa, entre confundido y sorprendido, me reconcilio con el mundo.
Puede que M. tenga razón.

16 de julio de 2007

Barcelona-Madrid


Viajo a Madrid.
Salgo de mi casa con dos horas de antelación. Subo las Ramblas esquivando turistas, pero, sintiéndome uno más, me detengo en la observación de hurones, ardillas y bichos cuyo nombre desconozco. Una ardilla pequeñita, cruzada con franjas oscuras, atrae mi atención. "Cuándo regreso me lo compro", pienso. Unos pasos más, y entiendo la idiotez: "para eso, mejor un gato". Descarto el gato, también la ardilla.
Parada de bus, Plaça Catalunya.
Nunca he visto una cola tan larga de turistas. Con la señora que me sucede, y tras sacar la evidente conclusión de que no llegaremos a tiempo, nos unimos con la finalidad de coger un taxi. Un francés se nos une en sociedad. Mientras viajamos, intercambiamos nuestras impresiones acerca de los cambios en la ciudad. Es verdad, hace tiempo que no me detenía a observar que la Gran Vía ya es una poblada avenida hasta llega casi a Hospitalet.
En el aeropuerto, nos despedimos.
Una nueva cola frente al mostrador de Iberia. Estamos a tiempo.
El embarque se atrasa más de cuarenta minutos. Nadie avisa. Ningún anuncio. No hay disculpas ni tumultos.
De repente, los altavoces nos dicen que el vuelo esta listo para embarcar.
Todos se levantan y vuelven a hacer una nueva cola ordenadita, sin protestas. Algunos de nosotros permanecemos sentados... Prefiero leer a la cola (me cuesta leer de pie).

13 de julio de 2007

Notas sobre democracia [I] (o crónica de un viaje en metro)

La prensa, la sociedad, necesita noticias de "usar y tirar". Frescas, nuevas, héroes por un día...
El arte, el cine, la política seria, son carreras de largo alcance, cuyo verdadero impacto, aportación y trascendencia podría juzgarse solo con el paso del tiempo. Su permanencia, su relevancia.
El fácil acceso a las tecnologías digitales parecería haber llevado el morbo a cualquier ciudadano. Más que una democratización de los medios, se trataría de una burda masificación.
La democracia es el resultado de una serie de principios que evolucionarían en un sistema de organización social y política. No es un valor en sí misma.
No hay que confundir la igualdad de posibilidades -siempre bienvenida- con el que cada uno pueda coger un micrófono y decir estupideces. Si solo se tratase de apagar los aparatos para no oír más, la solución individual estaría al alcance de la mano. Pero el ruido es cada vez más alto, y los espacios de silencio y diálogo son cada vez más escasos.

11 de julio de 2007

Noticias de Provincias (I)

Hemos pasado el tema "Feria de Frankfurt" para instalarse ahora el "rodaje de Woody Allen". Allen como director me parece una leyenda viva. Pero la divinización me da asco. En cualquiera de sus formas y maneras. De juzgar por lo que estoy viendo en Barcelona, resta puntos. No debería ser ajeno a la manipulación política y económica del asunto. Tufillo rancio. Millón y medio de euros del erario público, y filmas aquí. Los responsables de la producción, son los mismos que se enriquecieron con el otro fiasco titulado el Forum de las Culturas. El mismo evento en el que un empresario aportó dinero, y al final todas las compañías participantes se alojaron en su cadena de hoteles recién estrenados.
Dicen los políticos responsables que el rodaje de Allen sirve para proyectar la imagen de Barcelona. Evidente: vaciamos las Ramblas y las mostramos con flores y pajaritos, exactamente lo que fue y lo que ya no es, para engaño de incautos turistas cultos.
¿Por qué no mostrar las Ramblas tal como son en estas fechas? Un vertedero humano de turistas y latas de cerveza, repleta a cualquier hora del día o de la noche, fuente de ruidos, dónde ya no cabe nadie más...
El "cuento" de la proyección internacional de la ciudad sigue siendo lo mismo de siempre: una productora que se subvenciona a cuenta del erario público, unos políticos que ridículamente se sacan fotos, y unos hoteleros que se llenan los bolsillos. Nosotros, lo que pagamos de verdad, contenemos el enojo ante tal desfachatez, llegados al punto de asistir al robo ni siquiera disimulado, puesto qué dónde se caen túneles y no hay culpables, cualquier cosa se puede.

(hoy un periódico gratuito traía la noticia de que en China habían ejecutado un ministro por aceptar sobornos... son un poco brutos estos chinos, pero hay cosas que parecerían tener bien claras. Aquí nos quedaríamos sin clase dirigente, creo)

24 de junio de 2007

Inflación


El periódico de hoy nos informa de una noticia que ya esta en boca de todos desde hace años... "que el salario medio real de los españoles ha perdido poder adquisitivo". Estamos en la civilización de las vacas locas. Tautología, auto-referencialidad... Los políticos y la prensa llevan años encamados, y no hablan de lo que realmente afecta a la gente. Ahora nos vienen a contar como novedad, lo que cualquier ciudadano siente en su bolsillo desde hace años.
Pero siguen mintiendo.
Sitúan la pérdida en torno al cuatro por ciento.
Cuándo en realidad, estamos ante una inflación "no declarada oficialmente" en torno al 30% y el 50%.
Algunos números:
Un café paso de 90 pesetas a 1 euro, el alquiler de muchos de 56,000 pesetas a 800 euros, una caña de 200 pesetas a 2,5 euros... etcétera, etcétera.
Un camarero en un bar de copas ganaba 1000 pesetas y ahora gana 6 euros.
Un cámara de video, una media de 45,000 pesetas y ahora 250 euros.
Los sueldos siguen siendo lo mismo... se equipararon al milímetro.
Los pisos han aumentado (¿a santo de qué? Si se pagan los mismos sueldos a los trabajadores... ¿qué es lo que ha aumentado ya no sea la especulación? Daré un ejemplo del mundo audiovisual: hay unos señores en Barcelona que producen mucho. Tengo un amigo que trabajo con ellos. Digamos que el sueldo medio de mercado, por su trabajo, es 150 euros por jornada. A él le pagan 50 euros. Pero a la televisión para quién producen informan un presupuesto en torno a los 200 por jornada. La diferencia, se la guardan...).
Y así están las cosas...
¿Solución?
Menos préstamos y más grito. Falta un verdadero movimiento social que se ocupe de lo importante. Hay demasiados esfuerzos desperdigados que, a golpe de postmodernismo, disgregan la energía en luchas tan puntuales como innecesarias.
Si hay una lucha importante hoy día, es esta.

4 de junio de 2007

Demasiados imbéciles

A L. la conocí hace bastante poco. Tras esa primer impresión de mujer aburrida de alta sociedad, se percibe una sensibilidad reprimida a fuerza de salones y vernissages. Me llama hace dos días. Ni siquiera se preocupa por el cotilleo que se genera alrededor de mi repentina (aunque meditada) decisión.
En un acto de confianza y salto de página, me habla de otras cosas que podrían unirnos en un diálogo futuro.
"La relaciones humanas lo son todo", concluyó, como volviendo al tema que me preocupaba.
Tras muchos años de preocuparme en cuestiones del tipo "qué clase de cargo" o "cuánta responsabilidad" o "qué tipo de empresa", llego a la conclusión que la pregunta estaba errada, y deberá ser: "con qué tipo de gente".
Hacemos trabajos muy personalizados como para no tomar en cuenta la presencia del idiota de turno que, con un poco de poder, podría ser una molestia insoportable.
"¿Por qué siempre son los imbéciles los que permanecen en la organización?" Pregunta L. Supongo que porque la gente más rigurosa con su trabajo, es a la vez más sensible y reflexiva. Siendo ellos siempre, los que terminarían de abandonar para no verse sometidos al cotilleo y las chapuzas oficiales. Tan normativo en esta época que nos toca vivir.

2 de mayo de 2007

Mala Saña

Últimamente he adquirido la costumbre de distraerme leyendo los comentarios de los lectores de El Pais Digital. Algunos son dignos de Juzgado de Guardia, especialmente cuándo se trata de temas relacionados a minorías ("negros", "judios", "maricas" y "gitanos") o política internacional, si la noticia esta relacionada con el Oriente Medio.
En todo caso, hoy me he encontrado con la grata opinión que una internauta apodada Patricia daba en relación a los sucesos en Madrid. Su nivel descriptivo, conciso y exacto, la elevarían a un nivel poético nada común en esas páginas.
Transcribo a continuación:

"Soy vecina del barrio y no doy crédito a todo esto. En primer lugar por presenciar impotente la brutalidad policial, la estupidez de quién lo apoya, alimenta y provoca; y la vergüenza de qué los de mi generación solo sean capaces de reivindicar el poder beber en unas calles de pisos colindantes a los que jamás podrán acceder en propiedad... patético!!!!!"

24 de abril de 2007

Notas del cuaderno negro II (o Metonimias)


viernes 2 de marzo de 2007

Aeropuerto. A unos metros de mi mesa, un grupo de personas discuten acalorada y agriamente sobre el traslado de De Juana. Oigo argumentos aberrantes, tergiversados, violentos. Razonamientos que parecerían sostener un algo porcentaje de la población. Solo en circunstancias casuales como una espera en un aeropuerto, la visita al bar del barrio, la cola para comprar el pan, parecería tener uno la oportunidad de oir al otro. Puede que el autismo tenga algo que ver con rodearse solamente de pares, de gente que, matiz aquí, matiz allí, siempre parecería pensar como nosotros, confundiéndose la parte por el todo.

23 de abril de 2007

Notas del Cuaderno Negro I


Encuentro las siguientes notas escritas a finales de febrero (las transcribo así, en orden cronólogico e inconexas):

Que rápido nos acostumbramos a todo... Veo que el tabaco se vende en las confiterías y cafés, como parte de su oferta normal. La gente fuma en la cola del cine o en un hall de una importante institución cultural, mientras espera su turno para entrar en una conferencia. Al principio no comprendo que es lo que me llama tanto la atención. Sensación tercermundista (falsa, se entiende). Preocupa lo rápido que podríamos acostumbrarnos a los tiempos y a sus leyes...

A. me comenta que en el siglo XVIII el chocolate era altamente adictivo, y se utilzaba, en sus debidad proporciones, como una droga (habría que verificarlo).

La ciudad en Benjamin como hogar e infierno del hombre moderno.

El flaneur se convierte en comprador.

Los Shoppings (los centros comerciales) no son exactamente Passages.

Aura: experiencia, relación en el tiempo. La patina del tiempo, y no se trataría solo en obras de arte.

¿Existirá un avión dónde la tripulación no hable por los altavoces? (¿un vuelo para iniciados?)

Agnóstico y ateo, tuvo sin embargo un último momento de pudor. Se puso firme y aguanto el final. Por si acaso.

Honra, honor, palabra y respeto...
Integridad.

3 de abril de 2007

Fiestas

La confianza da asco, repetía mi tío, una y otra vez pasada la tercer copa de la cena. Como todos los años nos reuníamos. Como probablemente todas las familias en las mismas fechas. Aburridos ya de vernos, impelidos por una inercia milenaria de la cuál nadie parecería tener la fuerza de librarse, nos juntábamos alrededor de la mesa con la consigna de beber y comer. Dos veces al año. Mi tío, esto lo supe años después, amenazaba tras cada encuentro con no volver a repetirlo, decía qué prefería quedarse en casa, solo como un perro, pero feliz. No soportaba la mal educada changa que caía de unos a otros, alternadamente, cuál chivo expiatorio que llena el silencio que sin duda sobrevendría. En realidad, nada tenían que decirse, y mientras nosotros, los niños, desarmábamos los roperos de los abuelos jugando al escondite, los adultos esperaban el ansiado momento de decirse adios.

11 de marzo de 2007

Jerusalén [II]


Jerusalén oriental. Cincuenta metros nos separarían de una frontera [hoy] imaginaria. Comienza el viaje en silencio.

¿A dónde?
Al centro de la ciudad, por favor.

Un cortísimo viaje de este a oeste [hasta cuánto Jerusalén occidental podría considerarse oeste está por discutirse, se entiende].

¿Primera vez aquí?
No.
Sólo necesitaríamos un poco de paz.
¿Ves ese señor en ese colmado?
Sí.
Pues bien, él quiere vender, como tu quieres que hayan turistas para tu taxi.
Tienes razón, pero no es fácil.
Yo, sin embargo, soy optimista.
¿Cómo puedes ser optimista?
Porqué hay que serlo, es una necesidad.

Silencio... avanzamos unos metros a través del pesado tejido automobilístico del atardecer jerosolimitano. Cruzamos el barrio ultraortodoxo, otra realidad.

¿Sabes qué?, piensa en Europa, ¿cómo estaba Europa sesenta años atrás?
Tienes razón.
¿Entiendes por qué creo que hay que ser optimista?

Llego a destino, pago los veinticinco shekels solicitados, bajo mi maleta, me despido.

24 de febrero de 2007

Lisboa


Bajo el arbol de Principe Real. Los olores, enseguida me llaman la atención. Sus cafeterías, sus pastelerías, únicas. La cultura alrededor de esto: el café, las pastas, los azulejos. Tengo la misma impresión que tuve seis años atrás. Estar al final y al principio del mundo. Estar en la capital de un imperio desaparecido.

Camino por las calles de Lisboa y me da escalofrío pensar que quién debería haber caminado por aquí era Benjamin, no yo.

Me viene a la mente una fotografía.
Lo vemos caminando en una ciudad francesa, las manos a la espalda, pantalón blanco, la mirada baja, un poco encorvado, adelanta un pié... parecería verlo en cualquiera de estas escaleras...
Uno se cuestiona el derecho a determinadas cosas. O sobre su privilegio.

Estoy entre el creyente y el agnóstico.

Me gustan las ciudades con nostalgia. Diría que hasta con cierta melancolía. Lisboa, Dublin, Jerusalén, Paris, Berlín… puede que sean ciudades que tengan algo de "otrora" (noble, imperial).

El viajar es un privilegio si se permite convertirlo en un mapa de uno mismo.

¿Qué es el flaneur sino el abandonarse a la búsqueda intuitiva de uno? Al caminar sin mapa vamos reaccionando, vamos respondiendo a los impulsos, dándo respuesta a los estímulos que nos propone un lugar desconocido.

¿Por qué curiosear en este portal y no en otro?

20 de febrero de 2007

Regina Martirum/Zaragoza


Tras tres horas y media de bus, se impone una cerveza... veo unas empanadillas de salmón, pido un par. Cesar, quién me acompaña, parece encantado. Parecería tener raíces de gato. Caé siempre sobre sus pies. De camino a Zaragoza, le confirman un nuevo curro, y casualmente, allí. Contento, se lanza sobre las empanadillas y la caña.
Nos alojamos en la casa de Anna.
El otro día sería intenso. Goya por derecha y por izquierda. La amabilidad de la gente de la calle me gusta, descubro negocios del siglo diecinueve que me cautivan. Frente a la Basílica, veo un pasaje que me remite a Benjamin.
Regina Martirum a distancia cero. Un privilegio que me cuesta asimilar. Fotos, observo y tomo algunas. La genialidad del pintor en toda su extensión. Figuras aparentemente inacabadas para la distancia.
¿Qué se siente al tocar con la punta del pincel el trazo de Goya?
El paseo del brazo de J. y A. El otrora reino se redescubre en cada rincón.
Posada de las Almas. Mucha charla, grata conversación, historias que cautivan. No por nada, paredes centenarias.
Nos despedimos.
Antes de partir, breve café con Anna y Cesar.

6 de febrero de 2007

Los viejitos

Veo tres personas mayores esperando para cruzar la avenida. Estamos al lado del monumento a Colón. La altura que me da el asiento de mi bicicleta me permite una pespectiva de mirar y no ser visto.
Pelo gris, vestidos con tejanos, bambas de caminata, camisa a rayas, una chupa contra la lluvia, abrigada, que, sin ser de montaña, es para ir por la naturaleza. Azul, rojo, marrón, rojo oscuro. Indumentaria provinciana (¿o podríamos determinar que existe una moda provinciana para salir de turista?)
Me parece verlos en una película tipo Fargo. Pueblo perdido, bebiendo sus cervezas. Turistas americanos, decido. Pensar que tienen derecho a voto, pienso. Y su voto tiene más valor que el mío, concluyo.

26 de enero de 2007

El despropósito mediático [II]

Hace un par de años, un importante periódico local se lanzaba en un furibunda tematización sobre los "maleantes incívicos" que azotaban la tranquila y siempre pacífica multiculti Barcelona. Era verano, agosto. Lo recuerdo. Recuerdo la sorpresa de encontrarme, sin ton ni son, con primeras planas alarmistas que parecían ser el retrato de un irreconocible suburbio tercer mundista -vivo en pleno centro de la ciudad, escenarios de las aquellas supuestas descripciones-.
Problemas habían, los ví desarrollarse, crecer... ¿pero por qué justo en ese agosto? ¿por qué en ese momento?
Más tarde me quedo claro. El alcalde de aquella época (el administrador Clos) llama a una reunión urgente del consistorio: se toman las primeras medidas, se llega a redactar -y a aprobar- una nueva ley de "vagos y maleantes". Con la nueva doctrina en la mano, el ajuntament se lanza a la limpieza de "putas", "drogadictos", "lateros", "estatuas humanas", etc... Las calles quedan limpias para exponer el fulgor de una ciudad segura entregada a la orgía consumista del turismo. Lo que parecía en un principio un ataque al gobierno de la ciudad, no era más que un autogolpe.
Dos años después, con aquel alcalde haciendo vaya a saberse qué en Madrid, y con su gris y fofo sucesor a la cabeza, volvemos a lo mismo. Tras los meses de alarmismo sobre la seguridad en los chalets y los ataques a joyeros, ahora tenemos una novedad: que cuándo se alquila un piso el pobre propietarios queda desvalido a merced de los "malos" y víctima de la pasividad de la justicia y de las fuerzas de seguridad. En todas estas noticias, los okupas son "extranjeros". Es decir, gente que se mete en nuestras casas y nos dejan sin vivienda, nos echan a la calle, se comen nuestra comida, se fornican a nuestras mujeres y no nos dejan vivir en nuestra propia ciudad (enésima adaptación del argumento arcaico y mitológico... tan eficaz a los tiempos que corren).
La narrativa es la misma que en el primer caso: se necesita mano dura, una justicia más rápida, una policía eficaz. Recordemos, estamos a pocos meses de las elecciones.
Si bien, y ya sea solo por cuestiones estadísticas, damos por sentada la existencia de aprovechadores que se hacen fuertes en pisos alquilados, ésta no es la norma.
Servidor y todos sus conocidos viven de alquiler, pagan puntualmente, se llevan bien con los dueños de su hogar. En ningún periódico se escribe sobre otra realidad, mucho más grave, y vaya lo que sigue tan solo como ejemplo:

R. es mujer. Vive en un piso alquilado hace cinco años. Se vence el contrato. Mientras tanto ella ha tenido una niña. Trabaja de camarera. Su sueldo llega apenas a los 800 euros, con suerte. El dueño del piso, al renovar el contrato, quiere doblar el alquiler. Es imposible. R. no sabe dónde vivirá desde marzo. Sin embargo ella no se hace fuerte, no se queda y deja de pagar... ¿no debería hacerlo? ¿no debería haber alguna ley que prohiba pasar de cobrar 450€ a 900€ por el mismo servicio, de un mes a otro?
(puntualicemos por si alguién se despista: el alquiler original ya sufría el aumento anual correspondiente al IPC... cuatro por cien multiplicado por cinco… el precio original ya se ha “reajustado” en un veinte por cien)
¿Qué justifica entonces semejante subida? ¿quién la defiende a ella?
¿Esa prensa local, matrona alarmista, representante de los poderosos...?
Resumiendo, hay que limpiar las calles de extranjeros, dejarlas brillantes para seguir captando capital fácil, y rápido. Que los pisos se conviertan en hoteles, que las tiendas en "souvenirs", que los espacios públicos en forums... y si esto no es suficiente, se necesita mano dura con todos. Que aquí, el que no corre vuela...
(no deja de extañar esta "nueva/vieja" tematización justo en momentos pre electorales y cuando el gobierno autonómico intenta sacar una ley punitoria a los pisos vacíos...)

23 de enero de 2007

Decisiones atrasadas

Veintitrés de enero. Los eventos se suceden, sin pausa desde mi regreso a la ciudad. Llegaba a Barcelona el mediodía del primero de enero, tras un más o menos largo vuelo. El aeropuerto vacío o casi. Salgo. Taxi libre. Tengo deseos de llegar a casa, lo cojo. Cruzo un par de frases con el conductor. Ya pasada la curva de la salida de El Prat me pregunta "si me enteré de lo de la T4, en Madrid". Claro, contestó, claro que me enteré. Me da a entender que se lo tienen merecido, puesto que el gobierno no hizo nada por el "acercamiento de presos", el avance del proceso y otras tonterías más. Sorprendido y cansado, callo. No lo insulto. No le digo que es un mezquino, que es un cobarde y un racista.
[Mezquino puesto que no puede tener ninguna empatía con nadie más allá de su propia y limitada biografía; cobarde porque no tiene agallas de condenar el terrorismo, sea dónde sea; y racista porque diferencia entre las víctimas, desgraciados circunstanciales, en función ya ni siquiera de su pertenencia, sino de su ubicación en el mapa (el atentado fue en Madrid, no en Barcelona...)].

No todos los taxistas oyen solamente la Cope... Algunos se nos caen también del mapa, pero del otro lado...

Mi primer decisión del año: no hablar más con los taxistas.
Vieja y recurrente costumbre que ya me ha llevado a más de un disgusto.
Tras lustros llevando esta práctica, en geografías y lenguas distintas, llegue a la conclusión de que lo mejor, es subirse y callar. Ayer mismo estuve a punto de olvidarlo. Llegaba tarde a una reunión, subo a un taxi, y tras el Buenos días de rigor e indicar la dirección de destino, se me ocurre preguntar por el clima, como si me cruzase en el rellano de la escalera con doña Josefa, la vecina del tercero... el conductor se lanza a una perorarta, esta vez corta... que no sigo. Se impone el silencio. Llego a destino, pago, y me digo... no es mala idea esto de callar en el taxi. Lo intentaré también en la escalera...