Hago un rápido repaso de la prensa. Me topo con una noticia en La Vanguardia que dice "Seis muertos y más de 150 heridos en la Nochebuena en Argentina". El título, como es menester, me lleva a leer la nota. Doble click. Lo primero que sorprende es la fuente: Buenos Aires/Santo Domingo (EFE). No hay que conocer mucha geografía para saber que Santo Domingo no es Argentina (un periodista de otro periódico suele transmitir noticias de Israel pero pone como fuente Gaza, los lectores deberíamos hacer más caso de estos "detalles").
¿De qué se trata entonces esta noticia? Tras un título que denota la barbarie tercermundista (thanks God, we here are not like this...) se enumeran una serie de accidentes de tránsito, incendios, heridos, sucedidos en las fechas de las fiestas. Sumando Argentina a la República Dominicana, se da la sensación de un continente atrasado y violento, y mirad que Latinoamerica es bien grande. En fin, como el nuevo rico que mira al otrora vecino pobre y girando su rostro hacia su acompañante dice: "mira que vagos, no quieren trabajar".
25 de diciembre de 2006
23 de diciembre de 2006
Proyección
No termino de acostumbrarme. Siempre los nervios, la excitación antes de la proyección. El público que entra y va tomando posiciones. Nos echa una mirada interrogante. ¿Será éste el director? Las presentaciones de rigor, los agradecimientos. La proyección. Esa hora y trece minutos interminables en espera del fundido a negro final, pendiente de cada respiro, cada risa, cada movimiento de un público desconocido y que nada nos debe. Luego las preguntas, a veces sorprendentes, otras reiterativas. Uno cumple con su papel. Varia sus respuestas ante preguntas conocidas, en función del ánimo y el público. A la caza de la pregunta que nos sorprenda. Que no sepamos responder, que nos llevemos a casa como un regalo. Qué placer cuándo esto sucede... que deleite cuándo una proyección se aleva a diálogo aristotélico.
[lo que si no deja de sorprender es la lucha que exije a veces algo tan simple y de derecho natural, como que la proyección se haga de manera digna y profesional. Técnicamente hablando. Hay situaciones que parecerían erigirse como en un juego imbécil de ver si el director es suficientemente listo como para detectar, ver y declarar que la calidad no es buena... y tomar las medidas pertinentes. No quiero ni imaginar cómo se proyecta la película cuándo no estoy presente, en situaciones similares. Los directores nunca deberían renunciar a ese derecho inalienable: y es que su obra sea presentada de la mejor manera posible. So pena de no participar en la proyección].
[lo que si no deja de sorprender es la lucha que exije a veces algo tan simple y de derecho natural, como que la proyección se haga de manera digna y profesional. Técnicamente hablando. Hay situaciones que parecerían erigirse como en un juego imbécil de ver si el director es suficientemente listo como para detectar, ver y declarar que la calidad no es buena... y tomar las medidas pertinentes. No quiero ni imaginar cómo se proyecta la película cuándo no estoy presente, en situaciones similares. Los directores nunca deberían renunciar a ese derecho inalienable: y es que su obra sea presentada de la mejor manera posible. So pena de no participar en la proyección].
20 de diciembre de 2006
Jerusalem
No, no estamos en Europa. El inteno de querer vivir una normalidad occidental hace aguas sorpresivamente. Un segundo, un resquicio, un rayo, una grieta... y el Oriente Medio se alza en toda su dimensión.
18 de diciembre de 2006
Tel Aviv
Unas noches antes de viajar para aquí, una amiga decía que una vez que pisas estos pagos, el visitante avezado sentía la inutilidad de todas sus convicciones. Un sentimiento que regresa con cada visita: mis europeas certezas se disipan a golpe de realidad y contraste.
15 de diciembre de 2006
Correos y telégrafos
Interior. Día. Oficina de Correos. Tarde
El objetivo es simple. Me dirijo a la señora de información, sobre en mano, espero pacientemente mi turno, y pregunto
-El día cinco de diciembre envíe un sobre idéntico a este, pero nunca llego a Madrid, ¿puede que las vacaciones del puente afecten a la profesionalidad del servicio de correo?
-Pues mire señor, se acumula mucho trabajo
-¿Me podría decir usted cuál es la manera más efectiva de enviar este sobre a Madrid y asegurarse de que llegue?
-Llegar, llegar, llegan todos...
-Pero le explico que el anterior no ha llegado.
-Tal vez llega.
-Sí, tal vez llega, pero necesito estar seguro de que llega. No se trata aquí de irse a un servicio de entrega privado, puesto que me gustaría que sea correos el que lo haga -esto último podría sonar a sarcasmo, lo sé, pero en el momento me lo creía.
-Pues bueno, si usted quiere ir a la competencia no seré yo quién se lo impida.
-Lo sé señora, lo sé. Pero creo que está aquí para asegurarme que hay una manera de que las cartas lleguen.
-No me eche la bronca a mí... que no soy la culpable. Además, nadie es perfecto y no se le puede asegurar nada. Mire, usted mismo se toma un avión y se estrella, y ¿qué hace?, o va con su coche y tiene un accidente, ¿acaso algo es seguro en esta vida?
sonrío para no insultarla...
-Entonces, lo que me esta diciendo es que no hay seguridad de que el servicio sea haga correctamente, ¿es cierto?
-no, lo que le estoy diciendo es que un diez por ciento (sic) de las cartas se pierde, y ese tal vez le toco a usted... ¿Por qué no lo envia por postal express?
-por que no es urgente, simplemente quiero que llegue y no creo que me tendría que gastar diez euros en enviar una carta.
-entonces envíela certificada...
-¿?
-si la envia certificada puede reclamar. Usted pone una reclamación y después de un mes le llega la respuesta de lo que sucedió con su carta.
-bien señora, le he dicho que no es urgente, pero tampoco tengo que esperar un mes para saber si la carta llego o no.
-entonces no sé que decirle...
-resumiendo: no hay seguridad de que las cartas lleguen, el certificado tarda un mes en dar informe en caso de extravío? qué hago, ¿me voy a la competencia?
-usted mismo.
-gracias por su paciencia. Feliz año.
-gracias a usted, feliz año.
Cojo el sobre. Me acerco a la primer oficina de "courier" que encuentro, pago los catorce euros que me cobran, y vuelvo a casa pensando en si en el correo no existirá una tendencia suicida hacia su desaparición, o, como mínimo, su privatización... qué pena.
El objetivo es simple. Me dirijo a la señora de información, sobre en mano, espero pacientemente mi turno, y pregunto
-El día cinco de diciembre envíe un sobre idéntico a este, pero nunca llego a Madrid, ¿puede que las vacaciones del puente afecten a la profesionalidad del servicio de correo?
-Pues mire señor, se acumula mucho trabajo
-¿Me podría decir usted cuál es la manera más efectiva de enviar este sobre a Madrid y asegurarse de que llegue?
-Llegar, llegar, llegan todos...
-Pero le explico que el anterior no ha llegado.
-Tal vez llega.
-Sí, tal vez llega, pero necesito estar seguro de que llega. No se trata aquí de irse a un servicio de entrega privado, puesto que me gustaría que sea correos el que lo haga -esto último podría sonar a sarcasmo, lo sé, pero en el momento me lo creía.
-Pues bueno, si usted quiere ir a la competencia no seré yo quién se lo impida.
-Lo sé señora, lo sé. Pero creo que está aquí para asegurarme que hay una manera de que las cartas lleguen.
-No me eche la bronca a mí... que no soy la culpable. Además, nadie es perfecto y no se le puede asegurar nada. Mire, usted mismo se toma un avión y se estrella, y ¿qué hace?, o va con su coche y tiene un accidente, ¿acaso algo es seguro en esta vida?
sonrío para no insultarla...
-Entonces, lo que me esta diciendo es que no hay seguridad de que el servicio sea haga correctamente, ¿es cierto?
-no, lo que le estoy diciendo es que un diez por ciento (sic) de las cartas se pierde, y ese tal vez le toco a usted... ¿Por qué no lo envia por postal express?
-por que no es urgente, simplemente quiero que llegue y no creo que me tendría que gastar diez euros en enviar una carta.
-entonces envíela certificada...
-¿?
-si la envia certificada puede reclamar. Usted pone una reclamación y después de un mes le llega la respuesta de lo que sucedió con su carta.
-bien señora, le he dicho que no es urgente, pero tampoco tengo que esperar un mes para saber si la carta llego o no.
-entonces no sé que decirle...
-resumiendo: no hay seguridad de que las cartas lleguen, el certificado tarda un mes en dar informe en caso de extravío? qué hago, ¿me voy a la competencia?
-usted mismo.
-gracias por su paciencia. Feliz año.
-gracias a usted, feliz año.
Cojo el sobre. Me acerco a la primer oficina de "courier" que encuentro, pago los catorce euros que me cobran, y vuelvo a casa pensando en si en el correo no existirá una tendencia suicida hacia su desaparición, o, como mínimo, su privatización... qué pena.
8 de diciembre de 2006
Ante el dolor de los demás...
"Apartar la simpatía que tenemos a los otros acosados por la guerra y la política asesina a cambio de una reflexión sobre cómo nuestros privilegios están ubicados en el mismo mapa que su sufrimiento, y pueden estar vinculados -de manera que acaso prefiramos no imaginar-, del mismo modo como la riqueza de algunos quizás implique la indigencia de otros, es una tarea para la cuál las imágenes doloros y conmovedoras sólo ofrecen el primer estímulo."
Susan Sontag
Susan Sontag
1 de diciembre de 2006
Imagen servil
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