17 de julio de 2007

Notas sobre democracia [II] (o charla en una cafeteria de Madrid)


Dice M. que no vale mi argumento. Que aún tomando en cuenta que son todos unos canallas uno no debería renunciar a su ética. "Todos roban, es verdad, y ellos roban más, ¿pero eso justificaría que tu robes un poco?". De la conversación con M. se deduce que mucho de la crisis general en la que vivimos tiene que ver con el lenguaje. Con la falsificación de la comunicación.

Dos horas más tarde nos despedíamos. Minutos después yo entraría al museo. Dos salas me separarían de un corto y agrio mal entendido con unos de los cuidadores del lugar. Un hombre simple a quién con mi insolencia, aun con la razón de mi parte, podría haberle amargado la tarde. Decenas de pinturas después, sentí la imperiosa necesidad de disculparme.
Su sonrisa, entre confundido y sorprendido, me reconcilio con el mundo.
Puede que M. tenga razón.

16 de julio de 2007

Barcelona-Madrid


Viajo a Madrid.
Salgo de mi casa con dos horas de antelación. Subo las Ramblas esquivando turistas, pero, sintiéndome uno más, me detengo en la observación de hurones, ardillas y bichos cuyo nombre desconozco. Una ardilla pequeñita, cruzada con franjas oscuras, atrae mi atención. "Cuándo regreso me lo compro", pienso. Unos pasos más, y entiendo la idiotez: "para eso, mejor un gato". Descarto el gato, también la ardilla.
Parada de bus, Plaça Catalunya.
Nunca he visto una cola tan larga de turistas. Con la señora que me sucede, y tras sacar la evidente conclusión de que no llegaremos a tiempo, nos unimos con la finalidad de coger un taxi. Un francés se nos une en sociedad. Mientras viajamos, intercambiamos nuestras impresiones acerca de los cambios en la ciudad. Es verdad, hace tiempo que no me detenía a observar que la Gran Vía ya es una poblada avenida hasta llega casi a Hospitalet.
En el aeropuerto, nos despedimos.
Una nueva cola frente al mostrador de Iberia. Estamos a tiempo.
El embarque se atrasa más de cuarenta minutos. Nadie avisa. Ningún anuncio. No hay disculpas ni tumultos.
De repente, los altavoces nos dicen que el vuelo esta listo para embarcar.
Todos se levantan y vuelven a hacer una nueva cola ordenadita, sin protestas. Algunos de nosotros permanecemos sentados... Prefiero leer a la cola (me cuesta leer de pie).

13 de julio de 2007

Notas sobre democracia [I] (o crónica de un viaje en metro)

La prensa, la sociedad, necesita noticias de "usar y tirar". Frescas, nuevas, héroes por un día...
El arte, el cine, la política seria, son carreras de largo alcance, cuyo verdadero impacto, aportación y trascendencia podría juzgarse solo con el paso del tiempo. Su permanencia, su relevancia.
El fácil acceso a las tecnologías digitales parecería haber llevado el morbo a cualquier ciudadano. Más que una democratización de los medios, se trataría de una burda masificación.
La democracia es el resultado de una serie de principios que evolucionarían en un sistema de organización social y política. No es un valor en sí misma.
No hay que confundir la igualdad de posibilidades -siempre bienvenida- con el que cada uno pueda coger un micrófono y decir estupideces. Si solo se tratase de apagar los aparatos para no oír más, la solución individual estaría al alcance de la mano. Pero el ruido es cada vez más alto, y los espacios de silencio y diálogo son cada vez más escasos.

11 de julio de 2007

Noticias de Provincias (I)

Hemos pasado el tema "Feria de Frankfurt" para instalarse ahora el "rodaje de Woody Allen". Allen como director me parece una leyenda viva. Pero la divinización me da asco. En cualquiera de sus formas y maneras. De juzgar por lo que estoy viendo en Barcelona, resta puntos. No debería ser ajeno a la manipulación política y económica del asunto. Tufillo rancio. Millón y medio de euros del erario público, y filmas aquí. Los responsables de la producción, son los mismos que se enriquecieron con el otro fiasco titulado el Forum de las Culturas. El mismo evento en el que un empresario aportó dinero, y al final todas las compañías participantes se alojaron en su cadena de hoteles recién estrenados.
Dicen los políticos responsables que el rodaje de Allen sirve para proyectar la imagen de Barcelona. Evidente: vaciamos las Ramblas y las mostramos con flores y pajaritos, exactamente lo que fue y lo que ya no es, para engaño de incautos turistas cultos.
¿Por qué no mostrar las Ramblas tal como son en estas fechas? Un vertedero humano de turistas y latas de cerveza, repleta a cualquier hora del día o de la noche, fuente de ruidos, dónde ya no cabe nadie más...
El "cuento" de la proyección internacional de la ciudad sigue siendo lo mismo de siempre: una productora que se subvenciona a cuenta del erario público, unos políticos que ridículamente se sacan fotos, y unos hoteleros que se llenan los bolsillos. Nosotros, lo que pagamos de verdad, contenemos el enojo ante tal desfachatez, llegados al punto de asistir al robo ni siquiera disimulado, puesto qué dónde se caen túneles y no hay culpables, cualquier cosa se puede.

(hoy un periódico gratuito traía la noticia de que en China habían ejecutado un ministro por aceptar sobornos... son un poco brutos estos chinos, pero hay cosas que parecerían tener bien claras. Aquí nos quedaríamos sin clase dirigente, creo)