9 de diciembre de 2011

De Jerusalén a Alicante...


Al regresar de Jerusalén, en seguida salgo para Alicante…. En el avión, un viaje de tan solo una hora, me dispongo a tomar algunas notas sobre mi proyecto en Jerusalén. Me siento inspirado. La urgencia de la hora, tal vez. Las frases salen solas, la figuras se dibujan sin dictarlas. La mano obedece, no, más bien guía. Unos minutos de magia. Interrumpido de repente. Un niño llora sin descanso, y mi vecino de atrás, vozarrón, bromea castizamente con su compañero de fila. Ejercicio de abstracción, tipo yoga. Imposible. Las palabras huyen, la mano ya no obedece. ¡Mierda! Me levanto, voy al baño. En realidad salgo a inspeccionar la situación. Detecto tres opciones. Al regresar del baño, me decanto por una. Instintivamente. Pregunto al único ocupante de la fila de tres. ¿Te molesta que me siente aquí? Que va, me contesta, haciendo espacio, en una cordial invitación. Cojo mis cosas, y regreso. Me siento dispuesto a seguir escribiendo. Mi vecino lee. Pasados unos minutos, me hace una pregunta. Le contesto. Nos ponemos a hablar. Resignado, abandono la escritura. Se llama Marwan, me dice. Con “doble v”, le digo. ¿Cómo lo sabes?, pregunta con asombro. Es que somos vecinos, pero vivía en la acera de enfrente…, digo.  Risas. Marwan es músico. Nació y vive en Madrid. Su padre es palestino. Hablamos de Jerusalén, de música, de cine…  Le comentó algo visto en mi última visita a Jerusalén. Le tienta. Digo: podríamos hacer algo interesante. Asiente. Esa noche toca en Elche. Me invita. Al final no pude ir. Estando en Altea, terminamos tarde. También allí agradables encuentros. Disfrute de las hospitalidad, de los diálogos. Del reencuentro con K., años después. En veinticuatro horas, ya estaba de regreso en Barcelona.  El tiempo es así, a veces se desinfla, se rompe la línea del progreso, y se torna circular. Es allí dónde aparece la magia… 

19 de septiembre de 2011

[Ellos]

[Ellos] Asistían al espectáculo sabiendo que podían escapar de la función cuándo se les diera la gana, gracias a ese pasaporte que les daba inmunidad, convirtiéndolos, mágicamente, en intocables. Para el resto, el cuento era distinto. Una broma, una palabra fuera de lugar, una información errónea, podía costarles la vida...

26 de agosto de 2011

La Marabunta


Julio/agosto tocando su final. Turismo como el de este año no he visto en los más de trece años que vivo en el centro de la ciudad. La Ramblas se llenan. Salimos a la caza del “rey hortera”. Ardua decisión, competencia feroz. Inglesas de piel incolora mostrando sus mal agraciados cuerpos, vestidas de “fiesta”, con tacones y “conejitos” sobre su cabeza. Hordas de jóvenes italianos con sus horrendas gafas de sol en su frente. Pareja germano hablante, ella: rubia tenida, vestido negro sin mangas, horrendos tacones; él: pantalón corto deportivo blanco, mocasines sin calcetines, americana celeste. Etcétera inacabable de franceses, americanos… una pequeña ONU de lo visualmente desagradable… (y esto, sin contar los hatajos de jóvenes paseando con sus estandartes, Ramblas arriba, Ramblas abajo, que vinieron a ver con sus propios ojos al enviado de dios en la tierra, cuya actuación multitudinaria tuvo lugar en Madrid, con encantadores grupos de calentamiento que, vestidos de antidisturbios, repartían ostias a diestra y siniestra, en un fanático intento evangelizador de administrar la indulgencia plenaria y forzosa).
Turismo a tope, lo nunca visto, a pesar de la mentada crisis.
C. lo explica diciendo que todos aquellos que solían irse al norte de África se vienen por aquí ya que allí las cosas están como están. Lo leyó no sé dónde. Trash Tourism lo denominó alguien sin temor a que lo acusen de snob. Ya que no podemos ir a África, vamos a España, que es como si pero sin serlo, piensan.
No entiendo que los trae a amontonarse aquí. Aunque los horteras, nos explica un reciente estudio científico, se sienten atraídos por otros horteras. Como las moscas, colige. Esa podría ser una explicación plausible. De ahí que hayan playas sólo para horteras. Las he visto. Otra posibilidad: que haya habido algún problema de señalización y la gente confunda Barcelona con Benidorm o Lloret. Podría ser…
Total, que las infraestructuras públicas se desbordan: atravesar las Ramblas con la moto o bicicleta me recuerda un videojuego cuyo objetivo es llegar al final esquivando peligrosos obstáculos: turistas que se lanzan sobre la calzada sin mirar, o camareros haciendo equilibrio entre los coches con bandejas cargadas de paellas y garrafales jarras de sangría. Toda el comercio se organiza para sacar tajada de tanta horterada: nuevos negocios de souvenirs se abren; el olor a shawarma impregna las calles evocando otras geografías; sucursales bancarias se reforman para parecer, paradójicamente, “más europeas”; contenedores de basura se distancian de los lugares “emblemáticos”; los pisos se reconvierten en infraestructuras turísticas; calzadas invadidas por bicicletas alquiladas, motos mal conducidas y cochecitos turísticos con GPS que circulan imperturbable y peligrosamente por las calles…
Y si todo esto no es suficiente, el flamante alcalde ha tenido una brillante idea: idear una manera para que el “Bicing” también sea disfrutado por los turistas. Todo es permitido en nombre de la crisis. La madre que lo parió… dentro de poco nos pedirán que cedamos nuestras camas a favor de una Barcelona “guapa, internacional y turística, oberta al mon”, que la gula no tiene límites.
Creo que al final lo lograrán… puede que este sea mi último verano en el barrio.
Y así se va consumando este mobbing silencioso…
A ver, yo lo entiendo, seamos sinceros: ¿quién quiere vecinos “quejicas” en una zona destinada a convertirse en el Disney de Europa? Es que Barcelona, como dice el lema, se pone guapa…

12 de agosto de 2011

Los bystanders


Recuerdo hace muchos años haber presenciado la siguiente imagen. Estaba en Plaza Catalunya, temprano por la mañana. Había ido a acompañar a un amigo que tomaba el bus para el aeropuerto. Tras despedirme, atravieso la plaza en dirección a Las Ramblas.
Las palomas en su círculo central, como siempre. De repente, se ven sorprendidas por el fulminante ataque de un grupo de gaviotas que, cayendo en picado sobre una de ellas, la destrozan. Las palomas, temerosas de su propio destino, se hacen a un lado, mirando hacia otra dirección, mientras las gaviotas ultiman la faena…
A esa imagen se me dio en denominar los bystanders, en clara relación con los estudios de genocidio, que me ocupaban en esos momentos.
Semanas atrás, cuándo todos deseaban creer haber alejado el peligro, los titulares de la prensa festejaban el “acuerdo griego”. Aplaudían las medidas. Actuaban como las palomas. Mientras se le imponían unas terribles “cláusulas de rendición” al pueblo heleno, en toda Europa se miraba hacia otro lado, dispuestos a sacrificar a toda una población, con tal de alejar el peligro de nuestra propia puerta. No era más que un espejismo. Actitud infantil que, ante el miedo, se pone debajo de la manta. Si no vemos, el coco no existe. Ese era solo parte de una estrategia general, de un ataque frontal a la soberanía popular. Tarde o temprano, nos tocará a cada uno de nosotros… En los setenta, se alentaban, se apoyaban, se financiaban y se organizaban golpes de Estado para imponer medidas económicas similares a las exigidas a Grecia (y antes a Irlanda y Portugal). Ahora sacar los tanques es demodé. No queda bien. Esta mal visto. Basta con la amenaza de la intervención económica. Se hablan de “ciertas cesiones de soberanía”. Mucho eufemismo para mencionar lo mismo. Si no asumimos esta crisis como lo que es, no se podrá articular la sociedad civil, en su conjunto y con todos sus mecanismos, para detenerla. 

26 de junio de 2011

Estreno "Goya, el secreto de la sombra"











Una película no se estrena todos los días…

El pasado 16 de junio, tuvimos la suerte de estrenar “Goya, el secreto de la sombra” en el Auditorio del Museo Nacional del Prado.
Si hubiera tenido que elegir un lugar mejor para estrenar esta película, me hubiera sido imposible. No podría haber imaginado, pensado, o soñado, con un lugar más apropiado, más afín.  Es como un sueño que comenzó a gestarse a lo largo de los últimos meses. Mi círculo más íntimo sabe cuánto lo deseaba…
Quisiera agradecer al Museo por acoger esta presentación, y permitir este sueño, y también por el apoyo, consejo, y por sus puertas abiertas a lo largo de todo el proceso de investigación y realización de este film. 
También quisiera agradecer cálidamente a la Casa de Velázquez. Por la beca, por haber apostado por este proyecto cuándo no eran más que unas páginas, y por haber apoyado y organizado este estreno.
A Televisió de Catalunya, por haber coproducido y con ello, permitido la realidad de este film, nuestra segunda gran aventura compartida, y por su diálogo siempre dispuesto, comprensivo, respetuoso…
A Benecé, por haberse sumado a este sueño, asumiendo riesgos, y estando allí a lo largo del rodaje.
Al ICIC, por su apoyo.
A mis amigos microfirmeros, que gracias a su historia, pude entrar en Goya.
Y a todos vosotros: participantes, amigos, familia, consejeros, por el apoyo durante todos estos años…
Y por último, un recuerdo a mi madre… que no pudo ver este film terminado y a quién le he dedicado esta película y cada una de las alegrías de este estreno...

23 de mayo de 2011

La Plaza


El turco Salomón vuelve a las andadas. Es un mesiánico. Cuándo le cuento lo qué esta sucediendo en España se apresura emocionado: “¿Ves? Ya te lo dije. Los tiempos del Mesías se acercan”. No me cuesta imaginarlo entre los acampados, pegando gritos a favor de la anarquía. “¿Para qué necesitamos un gobierno?”, preguntará, “¿acaso necesitamos que nos ‘mandoneen’ y nos roben?”.
Yo sigo lo que sucede en la Plaza con curiosidad. Se diría que hasta con emoción. Sé de sus peligros, las tensiones internas, sus contradicciones. Pero a pesar de mi supuesta madurez y conocimiento, observo con cautela, con admiración, con envidia sana. Oigo. No opino. Hace tiempo que no sentía lo mucho que tenía que aprender: una generación que nos deja boquiabiertos.
¿Alguien creía que no valían nada? Grave error. En tres días han mostrado como se toma una plaza, se levanta un campamento, se arma una radio, una televisión, wifi, asambleas multitudinarias… ¿qué saldrá de todo esto? No lo sé. Tal sea este bien así. Un grupo de ciudadanos que hartos del discurso hueco de sus supuestos representantes dicen basta: he aquí los problemas que realmente importan. Y los debatiremos a pleno sol. Nada se pierde, todo queda, todo se transforma… y así, avanzamos en la utopía.

21 de febrero de 2011

Apunte #1

Una pareja. Dos niños, dos carritos. Uno llora. El hombre, cohibido, mira alrededor con impotencia. Ella, que en otras circunstancias podría haber sido bella, se afana entre sus vástagos para calmarlos. Parece dominar la situación con eficiencia. El niño deja de llorar. Sin embargo, una ligera curva en su espalda delataría un cansancio prematuro, una insatisfacción marital, una aceptación incuestionable de su destino.
Y es así, como miles de mujeres, cavan su perdición…

21 de enero de 2011

El Viejo Problema...

“Uno de los puntos más importantes de la Vida humana, y en el que más deben estudiar los hombres, es escoger a tiempo la profesión que han de ejercitar; a lo cual deben atender con grandísimo cuidado los Padres de familias, para la crianza de sus Hijos. Hubiera en el mundo infinitos hombres muchos más ilustres en todas artes y ciencias; si los padres y los maestros siguieran el genio natural de los Hijos, y sus Discípulos. No hay hombre tan torpe que no tenga bastante de capacidad, y suficiencia bastante para algún Arte o Ciencia en particular. He conocido hombres insignes en alguna profesión, ignorante e inhábiles para todo lo demás. Los mayores entendimientos, no son los más propios para el Gobierno, y la quietud del Reyno, y la República; porque es un raro don de Dios, la moderación de los grandes ingenios. La presunción los engaña, la ambición los precipita, la inconstancia los pierde, y la confianza los arruina; y es ya tarde, cuándo la experiencia los socorre. Quién piensa saberlo todo, nunca sabe lo mucho que ignora. Dichosos los Reyes que hacen distinción de los méritos y de la sangre, para escoger Ministros que los ayudan a llevar el grave peso de la Corona. Dichoso el Reyno dónde gobiernan los Sabios, o que los Grandes procuran serlo para gobernar. Muchos hubieran disimulado, viviendo privadamente, la incapacidad que publico su mal ejercitado cargo. En la elección está todo el daño. Procure cada cual elegir, y perseverar; que en esto consiste en ejercer bien lo que habrá elegido”.

Otto Van Veen (1556-1629). "Theatro moral de la vida humana: en cien emblemas".