23 de mayo de 2010

La última foto



Llueve. Mediodía de primavera en Buenos Aires. El coche que nos conduce al aeropuerto comienza un lento movimiento. Alzo la cámara. Disparo. 
Nunca hubiera pensado, en ese preciso instante, que esta sería la última foto que tomaría de mi madre.
Apenas visible, refugiada de la lluvia en el marco de la puerta, observa nuestra partida, diciéndonos adiós.
Borrosa, como si la cámara ya supiese la desgracia que se avecina...

Tardo tanto en revelar los negativos, que sólo hace unos días he recibido estos.
Y allí la veo, allí la encuentro, allí la descubro, cuidando de nuestra partida, alzando la mano, enviando un último y eterno beso.
   
Si supiera lo duro, lo triste, lo espantoso, lo doloroso, que es saber que no habrán más fotografías... 
El silencio. El terrible y absoluto silencio...
Y una última foto, borrosa, insinuando la muerte.

A Sara Goldberg, mi madre
ZAL