26 de octubre de 2006

La irrupción del patriotismo



La política, como la vida, debería limitarse a los hechos. No es posible medir el sentimiento de amor al país, ni el nivel de patriotismo de las personas. La mera irrupción de estos conceptos en el mapa electoral catalán podría ser presagio de tiempos difíciles. El sonido de la palabra "patriota" me recuerda el de las botas militares golpeando contra el asfalto, rítmicamente, a paso de ganso. Una calamidad para la sociedad moderna a la que creíamos haber arribado.
Nacionalismo, patriotismo, amor... la pregunta debería ser: qué tienen pensado hacer estos señores por el bienestar -o no- de los ciudadanos que habitan Catalunya. El resto, no son más que estupideces.