15 de noviembre de 2009

Los legales

Me informan que C. es un buen ciudadano. Competente, decente, cumplidor de la ley. ¿Cumplidor de la ley? Pregunto preocupado… ¿Qué pasa?, dice mi interlocutor. Nada, contesto, es que hubieron épocas en las que los que acataban las leyes se convertían  automáticamente en asesinos o sus cómplices, y no respetarlas era justamente lo contrario… no sé, no me gusta la gente que cumple las leyes a rajatabla, sino quién las sopesa. 

1 de octubre de 2009

Sueños I

Elena Salgado, acompañada por dos personajes de mi película, entra en escena. Un gran predio que parecería representar una especie de reserva natural, dónde habitarían salvajes cocodrilos. La ministra camina cargando con una voluminosa carpeta bajo el brazo. No recuerdo si mi trabajo es el de cuidador de la reserva o el de guía de los visitantes, pero el caso es que sé que los cocodrilos tienen la singularidad de enloquecerse con el gusto del papel. ¡Les encanta el papel! Engatusando a la ministra, la invito a acercarse, y en un santiamén, mis bestias amigas se zampan la carpeta entera... y con ella, los presupuestos del Estado del próximo año... La observo sonriente, aliviado...

16 de septiembre de 2009

Espejitos y Collares

Los viajes de regreso siempre son más largos que los de ida, piensa G. mientras, tedioso, observa esa ruta interminable...
No le gusta el "pueblo", lo sabe. Ni siquiera sabe lo que es. A no ser que se denomine "pueblo" a ese desordenado y egoísta grupo de borregos que están tan predispuestos a cambiar su libertad por espejitos y collares.
El viaje se torna insoportable.
La gente no sabe estar sola y se la pasa hablando por sus malditos aparatos móviles.
Hay inventos que nunca deberían haberse hecho, concluye. No, definitivamente, a G., el "pueblo" se la suda.

(Memorias de Viaje, Martín el Rio)

12 de septiembre de 2009

El Zahorí

Zaragoza, visitando a Juan. Desde el primer momento nos introducimos en nuestros temas. Goya y su estrategia narrativa, El soldado de los milagros, las publicaciones, el American Colony…
Por la noche, me agasaja con el espectáculo de Bigas Luna, en el Plata. Me río bastante, paso un buen rato.
Al regresar, seguimos... Me cuenta de Y. y de su don. Le pido conocerla.
Pasamos toda la tarde del sábado juntos. "Primero es la intuición, la certeza de saber"... me dice ella. Más tarde, ya entrando en materia, agrega en confianza: "luego se construye el tinglado de estudios científicos para justificarlo..."

2 de julio de 2009

Juan y Pinchame se fueron al río...

Vamos al banco. Renovación de cuenta de crédito...
Me viene a la memoria un juego infantil que solía divertirnos en los primeros años de la escuela. Uno venía a un compañero, con un alfiler escondido, y declamaba, como si de una adivinanza se tratara "Juan y Pinchame se fueron al río, Juan se ahogó, ¿quién quedo?". El otro, distraído, respondía "Pinchame". Y ahí estábamos nosotros clavándole el alfiler.
Lo del banco me parece bastante similar...

(hace unos días, en una cena, alguien lanzo la paranoica idea de que todo lo que hacemos en realidad existe para mantener a los bancos. Y dirigiéndose a mi, me dice: "Por ejemplo, veamos tu trabajo. Tu haces un documental. Firmas coproducción con la cadena de televisión tal y cual. Ellos no te dan todo el dinero, ya que te lo van dando en fases. Entonces tu tienes que ir a pedírselo al banco, para poder producir la película. En el camino, se va entre el siete y el diez por ciento. Es muy probable que ese mismo importe firmado con la cadena de televisión este depositado en esa misma entidad bancaria, que te lo están prestando a ti por un interés equis, cuándo, desde el principio, supuestamente, era tuyo".
Visto así, pienso más tarde, es desesperante).

4 de junio de 2009

La cuadrícula

Por la mañana, temprano, encuentro con J. Un café en la mitad de la semana, para que no pasen los días sin vernos. Me cuenta que esta escribiendo, bastante, de todo, relatos, cuentos infantiles, lo que venga... es decir, lo que soliciten en los concursos. A falta de trabajo, prueba suerte con los certámenes literarios... ecos de Bolaño.
Hablamos de la crisis, omnipresente, ya tocando nuestros propios, y siempre inestables, bolsillos.
Me atrevo a esbozar el principio de lo que podría ser una idea, pero no es más que una intuición, y es la siguiente: que podríamos rastrear los orígenes de esta crisis en el lenguaje, en el arte. Decenios de dictadura posmoderna, tan trendy en mi juventud de estudiante, vaciando de contenido el centro mismo de la cultura. Con J. recordábamos el día en que, harto del hueco discurso de un profesor, yo le espetó que sus teorías posmodernas, aunque en apariencia de izquierdas y progres, no eran más que el caballo troyano de un capitalismo salvaje. Se lo dije así, con esas palabras. El hombre me mira, horrorizado por mi irreverencia. Yo sabía que me estaba arruinando el promedio de notas. Lo sabía. Pero no me importaba. Me aburría y me irritaba soberanamente... además, ya intuía que la universidad no era lo mío. Otro atajo de acomodados con sueldo fijo y seguro que para entender el "ritmo en la narrativa audiovisual" se habían inventado un sistema (una cuadrícula) de medición del movimiento en la pantalla.
Sí, una cuadrícula...

26 de abril de 2009

Si el arte es a la sociedad lo que los sueños al hombre...

Gripe porcina, gripe del pollo, vacas locas, terrorismo, crisis económica, cambio climático...
En el aeropuerto de San Juan, un anuncio nos informa que estamos en "alerta naranja" por la amenaza terrorista. Un punto menos que en su escala máxima. Los altavoces nos exhortan a mantenernos alertas, a denunciar cualquier comportamiento sospechoso.
Quince horas después, ya en Barcelona, el avión aparca al costado de otro proveniente de México. Alrededor de éste, coches y personal sanitario con mascarillas.
A la salida de la terminal, un enjambre de periodistas alborotadores...
El tren se desliza hacia la ciudad. Nuevo, silencioso, casi vacío.
Un mundo lleno de miedos y alertas, histeria colectiva y sospechas, dónde cada ciudadano podría ser portador de una amenaza.
Se ejerce el control, se expande en cada rincón.

24 de abril de 2009

San Juan, Puerto Rico.

A punto de regresar, asombra alegremente la experiencia de saberse viajando tan lejos para encontrarse con gente tan afín.
Charlas, debates, intercambios de ideas.
Una manera de ver nuestra obra en distancia, con distanciamiento.
Interrogantes que se abren, respuestas que deberemos encontrar en los próximos proyectos.
Ansías de enfrentarse al time line, estrategias narrativas que sean un afianzamiento del lenguaje.

20 de abril de 2009

Conversaciones en el cielo

En el viaje entre Barcelona y San Juan, con escala en Filadelfia, fue todo misticismo.
A punto de partir, descubro, sin siquiera sorprenderme, resignado a mi destino, que mi ocasional compañero de viaje es un judío religioso residente en Filadelfia. Casi no hablamos en todo el viaje. Solo un intercambio inicial. Dos horas antes de aterrizar en Estados Unidos, la charla sobreviene. Ex hippy, artista figurativo, siete hijos, con más preguntas que respuestas. "No es casualidad que estemos sentados juntos, nada es casual en este mundo", dice. "Me gustaría pensar como tu", contesto, "y encontrar huellas divinas en todo acontecimiento, ¡sería todo tan fácil!". Sonríe, aprobando, apenas disimulado.
Horas después...
La salida del avión a San Juan se retrasa. Tormenta en el Caribe. Casi tres horas retenidos en pista. Ya en el aeropuerto se me ocurrió que si alguna vez creí que la salida de Egipto era un charter de madrugada de Barcelona a Tel Aviv, la verdadera podría ser un vuelo de Filadelfia a Puerto Rico. El caos, las voces y la anarquía que se apodera del pasaje con una vitalidad que es a la vez fascinación y rechazo.
Mis compañeros de viaje, descubro en la charla de la espera en pista, son miembros de una iglesia pentecostal que, junto a decenas de compañeros, regresan de un congreso en los Estados Unidos.
Me hablan del momento de la luz, la fe, del hablarle a dios, del destino, etc. Tras el hombre, de proporciones significativas, adivino un pasado plagado de drogas, alcohol y violencia. Un aire de Benicio del Toro en "21 gramos". Una hora más tarde, con la confianza de la espera, me habla de su pasado carcelario y de cómo la fe le salvó la vida. Del milagro que le sucede. ¿Puedo yo discutir esto? Oigo, como si estuviera escuchando un cuento con final feliz. Observo la mansedumbre actual y la compara con la violencia que pudo haber sido…
Hablamos de esta segunda casualidad en este viaje, con compañeros que solo me hablan de fe y religión. Él, y su mujer, concluyen victoriosos: "Nada es casualidad, dios te esta hablando".
Al bajar del avión, con cuatro horas de retraso, tras dieciocho horas en ruta, me espera B. Nos reconocemos inmediatamente. Solo nos habíamos visto un año y medio antes, por cinco minutos, en las Ramblas de Barcelona. Aquí estaba yo, en Puerto Rico, finalmente.
B. me pregunta si tengo hambre.
Le contesto que sí. Y nos vamos a comer un bocadillo, en el único lugar que encontramos abierto.
Primer noche en la isla.

1 de abril de 2009

Recuerdos de adolescencia

Muere Raúl Alfonsín. Hablar de él es como hablar de adolescencia. Mi adolescencia. De juventud, de una época en que la política se vislumbraba, con la inocencia de la edad, como una alternativa posible, el poder de la palabra para convencer, guiar, dar un sentido, restablecer el sentido, re-establecer de sentido, a cada uno de los vocablos que, erosionados, ya carecían de luz propia. La emoción del descubrimiento de la democracia. Aquella mágica palabra, artilugio sin igual, que solucionaría todos nuestros problemas, que abriría las puertas del deseo. Nunca más, un acto popular y político, volvería a emocionarme como aquello, significando una revolución en mi vida.
Colgar el uniforme, dejarse el pelo largo. Las primeras asambleas de estudiantes.
Cuándo Alfonsín es investido presidente, el diez de diciembre de mil novecientos ochenta y tres, la calle era, literalmente, una fiesta. Una grande y ancha avenida -Cabildo y Juramento- sin coches. Esa misma noche, recuerdo, había participado en lo que fue mi primera y última obra de teatro. "¿Quién, yo?" de Dalmiro Saenz. No recuerdo si hacía el role del fiscal o del abogado defensor. Recuerdo eso sí, que era una obra con moralina. Un tanto decadente, de esas que suelen excitar las mentes de púberes adolescentes que creen hablar con palabras de sedición, pero veladas.
No suelo hacer semblanzas de políticos, es verdad, pero permítaseme recordar a Alfonsín como si de un héroe de adolescente se tratase, un héroe de tebeo, un personaje mítico pero no menos real, siquiera, por todos estos recuerdos que me vienen de repente...

17 de marzo de 2009

Jerusalén, nuevamente, una vez más

¿Qué cosa buena cabe esperar de una ciudad cuyo ethos fundacional es la fanática acción de un hombre capaz de sacrificar a su hijo?
Un dios horrorizado que dice, no, por dios, por mi no, deteniendo el cuchillo a punto de degollar al primogénito del hombre. Turbado y deprimido por el fervor del hombre, abandonó la ciudad a su merced, dejando en su lugar un monigote para escarmiento de los fanáticos. Y así fue, desde el principio de los tiempos, hasta nuestros días, por siempre, jamás.
(Leyendas Romanas, Capítulo 3, Párrafo 11)

10 de marzo de 2009

A la vuelta de Goya


Tras dos días de sueño profundo, reorganizar fuerzas, desarmar la maleta, el regreso.
El rodaje de El Secreto de la Sombra ha concluido.
¿Resumir en pocas palabras la experiencia?
Hablaremos del género documental en general.
La experiencia del azar que se configura, se figura, va creando la figura, distinta, a veces idéntica en su esencia.
La fe en el diálogo. En el poder de la palabra, la abstracción de la imagen.
No abusar nunca, del poder que te da esa "maquinaria cinematográfica" como si de un arma frente al entrevistado se tratase. Intentar dibujar con ella, como con un lápiz, y si el material se resiste, entonces como mínimo, como el punzón sobre la plancha metálica.
Más que el lápiz en la privacidad del libro de bocetos, es una plancha con deseos de reproducción. De la suavidad o no del grabado final, de sus contrastes y claroscuros, de sus armoniosas líneas, ya dependerá de la pericia del artista... nosotros, meros aprendices, no hacemos más que esforzarnos... aprendiendo aún, y así, hasta los ochenta años...

30 de enero de 2009

Madrid. Exteriores.

En una terraza de mediodía, me encuentro con L.
Su conversación culta y agradable, bajo el sol de un invierno primaveral, nos alerta del placer de la coincidencia; de la aventura del flaneur que anda y desanda la ciudad. Unas calles regaladas por la anulación del tiempo, por la derogación de entrevistas anotadas cuidadosamente...
Olvidamos fácilmente la importancia del azar.

20 de enero de 2009

N. busca becario

N. viene a cenar ayer. Se autodefine como progresista y de izquierdas. Se suma a causas loables en el tercer mundo. Ahora dirige un festival cultural en Barcelona, subvencionado por la Generalitat y otras organizaciones. Busca un nuevo meritorio en prácticas para que la ayude con las tareas de producción. Quedó bastante decepcionada con el del año pasado. Yo le explico que es parte del asunto: alguien a quién no le pagas, no tienes derecho a exigirle un buen trabajo. Me mira extrañada. Continúo la idea: el sistema de prácticas, que nacen conjuntamente con el auge de los masters, es una explotación encubierta, y también una forma de borronear las cifras reales del desempleo. Que si es de izquierdas, tal como a ella le gusta definirse, debería oponerse a esto y contratar a alguien, pagándole como dios manda, como contrapartida por su fuerza de trabajo (es decir, su tiempo y aportación a la empresa). Se defiende diciendo que no tiene presupuesto, le respondo que entonces no haga el festival. Argumenta que "no lo hace por ella sino por la sociedad". Risas. Si la sociedad no te puede dar el dinero que necesitas entonces cierra, no aceptes catárticas limosnas, remato. No me entiende, sé que no me puede entender. Ella cree que ser de izquierdas es vestirse con un pañuelo a cuadros, una especie de moda cool. Lo que no sabe, ni nunca sabrá si no estudia un poco, es que la izquierda es una actitud, ante todo, materialista, es decir, económica. Y mientras estos vociferantes progres sigan así, no hacen más que favorecer la explotación del otro, pero eso sí, con buen rollito y sin siquiera una buena ley de indemnizaciones

9 de enero de 2009

El despropósito mediático [III]

La prensa española nos sorprende con noticias que más que el relato de una guerra parecían ser una triste y populista versión de los protocolos de los sabios de sión.
Hace unos días, en una cadena de televisión, "nos mostraban" como los judíos israelíes disfrutaban y se restregaban las manos, felices y contentos, con la sangre que sus tanques exprimía a los pobres palestinos. Atacados así, sin ton ni son, y por pura y maléfica diversión de esos malvados barbudos, tocados con gorrito.
Más que periodismo -ese anacrónico anhelo de busca de la verdad- parecía una soflama antisemita digna del más rastrero escritor.

Ya hace años vengo observando el fenómeno. Cada vez que se enciende el Oriente Medio, y sólo si Israel esta involucrado, las primeras planas se regocijan en el dolor y en la muerte. Ríos de tinta que van a parar a un mar de inexactitudes y de cobardías. Un ritual dónde la muerte del otro sólo sirve para justificar el odio y la ignorancia. Poco es el interés que siente esa prensa por el destino de los oprimidos en general y de los palestinos en particular. Poco es el apoyo de la sociedad española ante la barbarie y la masacre. No recuerdo haber visto manifestaciones tan urgentes cuándo se asesinaban cientos de miles de personas en Rwanda, ni cuando lo de Darfur, ni por la masacre constante de congoleños. No. Ni siquiera he visto manifestación indignada alguna cuándo el Hamas, golpe de Estado de por medio, asesinaba a casi doscientos palestinos, arrojando a algunos por las ventanas. Todo esto lo vimos todos, todo esto lo conocemos todos, pero sólo salta a la primera plana de los periódicos, o a las calles, cuándo el sujeto de la acción es Israel. Es un fenómeno, como mínimo, sospechoso.

Y digo esto, antes siquiera, de pronunciarme sobre los acontecimientos...

1 de enero de 2009