Me informan que C. es un buen ciudadano. Competente, decente, cumplidor de la ley. ¿Cumplidor de la ley? Pregunto preocupado… ¿Qué pasa?, dice mi interlocutor. Nada, contesto, es que hubieron épocas en las que los que acataban las leyes se convertían automáticamente en asesinos o sus cómplices, y no respetarlas era justamente lo contrario… no sé, no me gusta la gente que cumple las leyes a rajatabla, sino quién las sopesa.