
viernes 2 de marzo de 2007
Aeropuerto. A unos metros de mi mesa, un grupo de personas discuten acalorada y agriamente sobre el traslado de De Juana. Oigo argumentos aberrantes, tergiversados, violentos. Razonamientos que parecerían sostener un algo porcentaje de la población. Solo en circunstancias casuales como una espera en un aeropuerto, la visita al bar del barrio, la cola para comprar el pan, parecería tener uno la oportunidad de oir al otro. Puede que el autismo tenga algo que ver con rodearse solamente de pares, de gente que, matiz aquí, matiz allí, siempre parecería pensar como nosotros, confundiéndose la parte por el todo.