12 de agosto de 2011

Los bystanders


Recuerdo hace muchos años haber presenciado la siguiente imagen. Estaba en Plaza Catalunya, temprano por la mañana. Había ido a acompañar a un amigo que tomaba el bus para el aeropuerto. Tras despedirme, atravieso la plaza en dirección a Las Ramblas.
Las palomas en su círculo central, como siempre. De repente, se ven sorprendidas por el fulminante ataque de un grupo de gaviotas que, cayendo en picado sobre una de ellas, la destrozan. Las palomas, temerosas de su propio destino, se hacen a un lado, mirando hacia otra dirección, mientras las gaviotas ultiman la faena…
A esa imagen se me dio en denominar los bystanders, en clara relación con los estudios de genocidio, que me ocupaban en esos momentos.
Semanas atrás, cuándo todos deseaban creer haber alejado el peligro, los titulares de la prensa festejaban el “acuerdo griego”. Aplaudían las medidas. Actuaban como las palomas. Mientras se le imponían unas terribles “cláusulas de rendición” al pueblo heleno, en toda Europa se miraba hacia otro lado, dispuestos a sacrificar a toda una población, con tal de alejar el peligro de nuestra propia puerta. No era más que un espejismo. Actitud infantil que, ante el miedo, se pone debajo de la manta. Si no vemos, el coco no existe. Ese era solo parte de una estrategia general, de un ataque frontal a la soberanía popular. Tarde o temprano, nos tocará a cada uno de nosotros… En los setenta, se alentaban, se apoyaban, se financiaban y se organizaban golpes de Estado para imponer medidas económicas similares a las exigidas a Grecia (y antes a Irlanda y Portugal). Ahora sacar los tanques es demodé. No queda bien. Esta mal visto. Basta con la amenaza de la intervención económica. Se hablan de “ciertas cesiones de soberanía”. Mucho eufemismo para mencionar lo mismo. Si no asumimos esta crisis como lo que es, no se podrá articular la sociedad civil, en su conjunto y con todos sus mecanismos, para detenerla. 

26 de junio de 2011

Estreno "Goya, el secreto de la sombra"











Una película no se estrena todos los días…

El pasado 16 de junio, tuvimos la suerte de estrenar “Goya, el secreto de la sombra” en el Auditorio del Museo Nacional del Prado.
Si hubiera tenido que elegir un lugar mejor para estrenar esta película, me hubiera sido imposible. No podría haber imaginado, pensado, o soñado, con un lugar más apropiado, más afín.  Es como un sueño que comenzó a gestarse a lo largo de los últimos meses. Mi círculo más íntimo sabe cuánto lo deseaba…
Quisiera agradecer al Museo por acoger esta presentación, y permitir este sueño, y también por el apoyo, consejo, y por sus puertas abiertas a lo largo de todo el proceso de investigación y realización de este film. 
También quisiera agradecer cálidamente a la Casa de Velázquez. Por la beca, por haber apostado por este proyecto cuándo no eran más que unas páginas, y por haber apoyado y organizado este estreno.
A Televisió de Catalunya, por haber coproducido y con ello, permitido la realidad de este film, nuestra segunda gran aventura compartida, y por su diálogo siempre dispuesto, comprensivo, respetuoso…
A Benecé, por haberse sumado a este sueño, asumiendo riesgos, y estando allí a lo largo del rodaje.
Al ICIC, por su apoyo.
A mis amigos microfirmeros, que gracias a su historia, pude entrar en Goya.
Y a todos vosotros: participantes, amigos, familia, consejeros, por el apoyo durante todos estos años…
Y por último, un recuerdo a mi madre… que no pudo ver este film terminado y a quién le he dedicado esta película y cada una de las alegrías de este estreno...

23 de mayo de 2011

La Plaza


El turco Salomón vuelve a las andadas. Es un mesiánico. Cuándo le cuento lo qué esta sucediendo en España se apresura emocionado: “¿Ves? Ya te lo dije. Los tiempos del Mesías se acercan”. No me cuesta imaginarlo entre los acampados, pegando gritos a favor de la anarquía. “¿Para qué necesitamos un gobierno?”, preguntará, “¿acaso necesitamos que nos ‘mandoneen’ y nos roben?”.
Yo sigo lo que sucede en la Plaza con curiosidad. Se diría que hasta con emoción. Sé de sus peligros, las tensiones internas, sus contradicciones. Pero a pesar de mi supuesta madurez y conocimiento, observo con cautela, con admiración, con envidia sana. Oigo. No opino. Hace tiempo que no sentía lo mucho que tenía que aprender: una generación que nos deja boquiabiertos.
¿Alguien creía que no valían nada? Grave error. En tres días han mostrado como se toma una plaza, se levanta un campamento, se arma una radio, una televisión, wifi, asambleas multitudinarias… ¿qué saldrá de todo esto? No lo sé. Tal sea este bien así. Un grupo de ciudadanos que hartos del discurso hueco de sus supuestos representantes dicen basta: he aquí los problemas que realmente importan. Y los debatiremos a pleno sol. Nada se pierde, todo queda, todo se transforma… y así, avanzamos en la utopía.

21 de febrero de 2011

Apunte #1

Una pareja. Dos niños, dos carritos. Uno llora. El hombre, cohibido, mira alrededor con impotencia. Ella, que en otras circunstancias podría haber sido bella, se afana entre sus vástagos para calmarlos. Parece dominar la situación con eficiencia. El niño deja de llorar. Sin embargo, una ligera curva en su espalda delataría un cansancio prematuro, una insatisfacción marital, una aceptación incuestionable de su destino.
Y es así, como miles de mujeres, cavan su perdición…

21 de enero de 2011

El Viejo Problema...

“Uno de los puntos más importantes de la Vida humana, y en el que más deben estudiar los hombres, es escoger a tiempo la profesión que han de ejercitar; a lo cual deben atender con grandísimo cuidado los Padres de familias, para la crianza de sus Hijos. Hubiera en el mundo infinitos hombres muchos más ilustres en todas artes y ciencias; si los padres y los maestros siguieran el genio natural de los Hijos, y sus Discípulos. No hay hombre tan torpe que no tenga bastante de capacidad, y suficiencia bastante para algún Arte o Ciencia en particular. He conocido hombres insignes en alguna profesión, ignorante e inhábiles para todo lo demás. Los mayores entendimientos, no son los más propios para el Gobierno, y la quietud del Reyno, y la República; porque es un raro don de Dios, la moderación de los grandes ingenios. La presunción los engaña, la ambición los precipita, la inconstancia los pierde, y la confianza los arruina; y es ya tarde, cuándo la experiencia los socorre. Quién piensa saberlo todo, nunca sabe lo mucho que ignora. Dichosos los Reyes que hacen distinción de los méritos y de la sangre, para escoger Ministros que los ayudan a llevar el grave peso de la Corona. Dichoso el Reyno dónde gobiernan los Sabios, o que los Grandes procuran serlo para gobernar. Muchos hubieran disimulado, viviendo privadamente, la incapacidad que publico su mal ejercitado cargo. En la elección está todo el daño. Procure cada cual elegir, y perseverar; que en esto consiste en ejercer bien lo que habrá elegido”.

Otto Van Veen (1556-1629). "Theatro moral de la vida humana: en cien emblemas". 

24 de diciembre de 2010

El ladrón


En Madrid me encuentro con F. Como era de esperar, hablamos de cine, guiones, derechos de autor y, coincidiendo con la votación en el Congreso, de la cobardía de la clase política, que, para sacar un poco más de rédito a sus nefastos intereses, son capaces de votar en contra de cualquier cosa.
Me cuenta que, años atrás, invitada a la cena de unos conocidos –apenas amigos–, el dueño de casa comenzó a defender con vehemencia su derecho a bajarse lo que quisiera por Internet. Ella escuchaba, argumentaba, pero en lugar de entender su frágil realidad, sus interlocutores la tomaban por reaccionaria, vil representante de la Warner.
Al final, y para evitar mayores discusiones, calló.
En el momento de despedirse, coge una pieza de adorno de su anfitrión y se la lleva. El dueño le espeta: “¡¿Pero qué haces?!” A lo que ella responde tranquilamente: “Lo mismo que tu”.
Creo que no se han vuelto a ver. 

3 de diciembre de 2010

Tiempos de Crisis


Visito a A., miro su despacho, resistiendo, solo. Sonrío, me dice : “cuándo la nave es grande, mayor necesidad de grandes espacios de maniobra. En tiempos de crisis, el tamaño del barco se torna fundamental…”

22 de septiembre de 2010

El Sacrificio


"Abraham era un fanático capaz de matar a su propio hijo en nombre de Dios. Suerte que allí estaba Él, Alabado y Bendito sea su Nombre, para detenerlo".
Pirkei Neviim, 23:14

31 de agosto de 2010

Ellos


Hay demasiada gente tonta por ahí. Y el problema es que muchos de ellos, los tontos, pueden ser también terriblemente ambiciosos.

22 de agosto de 2010

Los Pasajes

Estando en París, paseo por sus pasajes. En ellos, un negocio de fotografías antiguas. Una de ellas presenta la imagen de una catacumba: decenas de esqueletos de monjes recostados. Uno debería tener una foto así, expuesta en un lugar visible. Nos haría más modestos.

24 de junio de 2010

El truhán




Z. es un truhán, un embustero, un timador. Se gana la vida de director de Institución Cultural en capital de provincias. Esta ocupación no es más que una tapadera, si no estuviera allí, sería agente inmobiliario. Seguro. Quiere proyectar cine, pero no pagar por las películas. Cuándo se le recuerda la existencia de unas posibles tarifas de exhibición, tuerce la boca, con cara de croupier compungido, al recordársele el cambio no devuelto.
Disimula contándonos sus penas, sus recortes presupuestarios, pierde nuestro tiempo con su perorata victimista sobre la crisis, y si esto no surte efecto, pasa a hacer panegíricos a favor de la obra. Intenta conmovernos, es decir: evitar el pago.
No llega a embaucarnos: en realidad, no quiere pagar. Son personajes que ya se los ve subir en el rellano de la escalera. Nunca quieren pagar. Recibir a cambio de nada, esa es su verdadera estrategia. ¡Vaya desfachatez la nuestra! Recibir retribución por el usufructo de nuestro trabajo.  “¿Pero cómo?”, pensará sorprendido él, “¿los artistas no viven del aire? ¡Qué extraño! Creíamos que eran etéreos, que les era suficiente sólo con un dudoso reconocimiento…”
En realidad, no son más que truhánes sentados con sueldo fijo, parapetados tras la apariencia de una digna ocupación que promueve el arte. Oportunistas viviendo del trabajo de los demás. No quieren el arte, no aman el cine. Van en busca de notas de prensa que les permita inflar sus culos gordos atiborrados de comidas pagadas a cuenta del contribuyente. Se creen alguien, pero no dejarán ni huella. Pero como molestan…



6 de junio de 2010

Proyección en Berlín

Hace un par de semanas tuve el placer de ser invitado a presentar “Quién mató a Walter Benjamin…” en Berlín, en el Literaturforum in Brecht-Haus, por iniciativa de Erdmut Wizisla.

Tras lo sucedido con mi madre, pocas ganas tenía yo de viajar. Lo reconozco. Y sin embargo, fue una inyección de energía: una buena proyección, un buen público, un debate interesante.

En un momento de la noche, ya en la intimidad de la cena, Erdmut me pregunta si no me aburre esto de ir presentando el film, de estar siempre hablando de lo mismo. Me sorprendo contestando que no, que en realidad, cada encuentro con el público es totalmente distinto, y siempre surgen una o dos preguntas que nunca antes me habían hecho, y que me obliga a replantear y replantearme. Además, me fascina ahora experimentar las diferencias: cada público es distinto, y en cada lugar, la recepción del film, es otra. Sorprende el pensar que una película ya esta hecha, y sin embargo, va cambiando con la mirada del espectador; y yo, como director, experimento su propio cambio… 

23 de mayo de 2010

La última foto



Llueve. Mediodía de primavera en Buenos Aires. El coche que nos conduce al aeropuerto comienza un lento movimiento. Alzo la cámara. Disparo. 
Nunca hubiera pensado, en ese preciso instante, que esta sería la última foto que tomaría de mi madre.
Apenas visible, refugiada de la lluvia en el marco de la puerta, observa nuestra partida, diciéndonos adiós.
Borrosa, como si la cámara ya supiese la desgracia que se avecina...

Tardo tanto en revelar los negativos, que sólo hace unos días he recibido estos.
Y allí la veo, allí la encuentro, allí la descubro, cuidando de nuestra partida, alzando la mano, enviando un último y eterno beso.
   
Si supiera lo duro, lo triste, lo espantoso, lo doloroso, que es saber que no habrán más fotografías... 
El silencio. El terrible y absoluto silencio...
Y una última foto, borrosa, insinuando la muerte.

A Sara Goldberg, mi madre
ZAL 

17 de febrero de 2010

El mercado

En el mercado hoy era todo patas arriba. De una parada a otra, el mismo tema: todos quejándose de que han puesto un molinete en los baños dónde no se podrá entrar sin pagar. Propongo que hagan una huelga, o una meada popular en la puerta del mercado, justo sobre las Ramblas…
Sé que no harán nada. Se quejarán, discutirán entre ellos, alguno tal vez se anime a cerrar, pero nadie o pocos lo secundarán. Ese es el problema: mucho ruido, mucha queja, pero nada de conciencia social, de acción. Pura charlatanería de mercado… 

15 de noviembre de 2009

Los legales

Me informan que C. es un buen ciudadano. Competente, decente, cumplidor de la ley. ¿Cumplidor de la ley? Pregunto preocupado… ¿Qué pasa?, dice mi interlocutor. Nada, contesto, es que hubieron épocas en las que los que acataban las leyes se convertían  automáticamente en asesinos o sus cómplices, y no respetarlas era justamente lo contrario… no sé, no me gusta la gente que cumple las leyes a rajatabla, sino quién las sopesa. 

1 de octubre de 2009

Sueños I

Elena Salgado, acompañada por dos personajes de mi película, entra en escena. Un gran predio que parecería representar una especie de reserva natural, dónde habitarían salvajes cocodrilos. La ministra camina cargando con una voluminosa carpeta bajo el brazo. No recuerdo si mi trabajo es el de cuidador de la reserva o el de guía de los visitantes, pero el caso es que sé que los cocodrilos tienen la singularidad de enloquecerse con el gusto del papel. ¡Les encanta el papel! Engatusando a la ministra, la invito a acercarse, y en un santiamén, mis bestias amigas se zampan la carpeta entera... y con ella, los presupuestos del Estado del próximo año... La observo sonriente, aliviado...

16 de septiembre de 2009

Espejitos y Collares

Los viajes de regreso siempre son más largos que los de ida, piensa G. mientras, tedioso, observa esa ruta interminable...
No le gusta el "pueblo", lo sabe. Ni siquiera sabe lo que es. A no ser que se denomine "pueblo" a ese desordenado y egoísta grupo de borregos que están tan predispuestos a cambiar su libertad por espejitos y collares.
El viaje se torna insoportable.
La gente no sabe estar sola y se la pasa hablando por sus malditos aparatos móviles.
Hay inventos que nunca deberían haberse hecho, concluye. No, definitivamente, a G., el "pueblo" se la suda.

(Memorias de Viaje, Martín el Rio)

12 de septiembre de 2009

El Zahorí

Zaragoza, visitando a Juan. Desde el primer momento nos introducimos en nuestros temas. Goya y su estrategia narrativa, El soldado de los milagros, las publicaciones, el American Colony…
Por la noche, me agasaja con el espectáculo de Bigas Luna, en el Plata. Me río bastante, paso un buen rato.
Al regresar, seguimos... Me cuenta de Y. y de su don. Le pido conocerla.
Pasamos toda la tarde del sábado juntos. "Primero es la intuición, la certeza de saber"... me dice ella. Más tarde, ya entrando en materia, agrega en confianza: "luego se construye el tinglado de estudios científicos para justificarlo..."

2 de julio de 2009

Juan y Pinchame se fueron al río...

Vamos al banco. Renovación de cuenta de crédito...
Me viene a la memoria un juego infantil que solía divertirnos en los primeros años de la escuela. Uno venía a un compañero, con un alfiler escondido, y declamaba, como si de una adivinanza se tratara "Juan y Pinchame se fueron al río, Juan se ahogó, ¿quién quedo?". El otro, distraído, respondía "Pinchame". Y ahí estábamos nosotros clavándole el alfiler.
Lo del banco me parece bastante similar...

(hace unos días, en una cena, alguien lanzo la paranoica idea de que todo lo que hacemos en realidad existe para mantener a los bancos. Y dirigiéndose a mi, me dice: "Por ejemplo, veamos tu trabajo. Tu haces un documental. Firmas coproducción con la cadena de televisión tal y cual. Ellos no te dan todo el dinero, ya que te lo van dando en fases. Entonces tu tienes que ir a pedírselo al banco, para poder producir la película. En el camino, se va entre el siete y el diez por ciento. Es muy probable que ese mismo importe firmado con la cadena de televisión este depositado en esa misma entidad bancaria, que te lo están prestando a ti por un interés equis, cuándo, desde el principio, supuestamente, era tuyo".
Visto así, pienso más tarde, es desesperante).

4 de junio de 2009

La cuadrícula

Por la mañana, temprano, encuentro con J. Un café en la mitad de la semana, para que no pasen los días sin vernos. Me cuenta que esta escribiendo, bastante, de todo, relatos, cuentos infantiles, lo que venga... es decir, lo que soliciten en los concursos. A falta de trabajo, prueba suerte con los certámenes literarios... ecos de Bolaño.
Hablamos de la crisis, omnipresente, ya tocando nuestros propios, y siempre inestables, bolsillos.
Me atrevo a esbozar el principio de lo que podría ser una idea, pero no es más que una intuición, y es la siguiente: que podríamos rastrear los orígenes de esta crisis en el lenguaje, en el arte. Decenios de dictadura posmoderna, tan trendy en mi juventud de estudiante, vaciando de contenido el centro mismo de la cultura. Con J. recordábamos el día en que, harto del hueco discurso de un profesor, yo le espetó que sus teorías posmodernas, aunque en apariencia de izquierdas y progres, no eran más que el caballo troyano de un capitalismo salvaje. Se lo dije así, con esas palabras. El hombre me mira, horrorizado por mi irreverencia. Yo sabía que me estaba arruinando el promedio de notas. Lo sabía. Pero no me importaba. Me aburría y me irritaba soberanamente... además, ya intuía que la universidad no era lo mío. Otro atajo de acomodados con sueldo fijo y seguro que para entender el "ritmo en la narrativa audiovisual" se habían inventado un sistema (una cuadrícula) de medición del movimiento en la pantalla.
Sí, una cuadrícula...

26 de abril de 2009

Si el arte es a la sociedad lo que los sueños al hombre...

Gripe porcina, gripe del pollo, vacas locas, terrorismo, crisis económica, cambio climático...
En el aeropuerto de San Juan, un anuncio nos informa que estamos en "alerta naranja" por la amenaza terrorista. Un punto menos que en su escala máxima. Los altavoces nos exhortan a mantenernos alertas, a denunciar cualquier comportamiento sospechoso.
Quince horas después, ya en Barcelona, el avión aparca al costado de otro proveniente de México. Alrededor de éste, coches y personal sanitario con mascarillas.
A la salida de la terminal, un enjambre de periodistas alborotadores...
El tren se desliza hacia la ciudad. Nuevo, silencioso, casi vacío.
Un mundo lleno de miedos y alertas, histeria colectiva y sospechas, dónde cada ciudadano podría ser portador de una amenaza.
Se ejerce el control, se expande en cada rincón.

24 de abril de 2009

San Juan, Puerto Rico.

A punto de regresar, asombra alegremente la experiencia de saberse viajando tan lejos para encontrarse con gente tan afín.
Charlas, debates, intercambios de ideas.
Una manera de ver nuestra obra en distancia, con distanciamiento.
Interrogantes que se abren, respuestas que deberemos encontrar en los próximos proyectos.
Ansías de enfrentarse al time line, estrategias narrativas que sean un afianzamiento del lenguaje.

20 de abril de 2009

Conversaciones en el cielo

En el viaje entre Barcelona y San Juan, con escala en Filadelfia, fue todo misticismo.
A punto de partir, descubro, sin siquiera sorprenderme, resignado a mi destino, que mi ocasional compañero de viaje es un judío religioso residente en Filadelfia. Casi no hablamos en todo el viaje. Solo un intercambio inicial. Dos horas antes de aterrizar en Estados Unidos, la charla sobreviene. Ex hippy, artista figurativo, siete hijos, con más preguntas que respuestas. "No es casualidad que estemos sentados juntos, nada es casual en este mundo", dice. "Me gustaría pensar como tu", contesto, "y encontrar huellas divinas en todo acontecimiento, ¡sería todo tan fácil!". Sonríe, aprobando, apenas disimulado.
Horas después...
La salida del avión a San Juan se retrasa. Tormenta en el Caribe. Casi tres horas retenidos en pista. Ya en el aeropuerto se me ocurrió que si alguna vez creí que la salida de Egipto era un charter de madrugada de Barcelona a Tel Aviv, la verdadera podría ser un vuelo de Filadelfia a Puerto Rico. El caos, las voces y la anarquía que se apodera del pasaje con una vitalidad que es a la vez fascinación y rechazo.
Mis compañeros de viaje, descubro en la charla de la espera en pista, son miembros de una iglesia pentecostal que, junto a decenas de compañeros, regresan de un congreso en los Estados Unidos.
Me hablan del momento de la luz, la fe, del hablarle a dios, del destino, etc. Tras el hombre, de proporciones significativas, adivino un pasado plagado de drogas, alcohol y violencia. Un aire de Benicio del Toro en "21 gramos". Una hora más tarde, con la confianza de la espera, me habla de su pasado carcelario y de cómo la fe le salvó la vida. Del milagro que le sucede. ¿Puedo yo discutir esto? Oigo, como si estuviera escuchando un cuento con final feliz. Observo la mansedumbre actual y la compara con la violencia que pudo haber sido…
Hablamos de esta segunda casualidad en este viaje, con compañeros que solo me hablan de fe y religión. Él, y su mujer, concluyen victoriosos: "Nada es casualidad, dios te esta hablando".
Al bajar del avión, con cuatro horas de retraso, tras dieciocho horas en ruta, me espera B. Nos reconocemos inmediatamente. Solo nos habíamos visto un año y medio antes, por cinco minutos, en las Ramblas de Barcelona. Aquí estaba yo, en Puerto Rico, finalmente.
B. me pregunta si tengo hambre.
Le contesto que sí. Y nos vamos a comer un bocadillo, en el único lugar que encontramos abierto.
Primer noche en la isla.

1 de abril de 2009

Recuerdos de adolescencia

Muere Raúl Alfonsín. Hablar de él es como hablar de adolescencia. Mi adolescencia. De juventud, de una época en que la política se vislumbraba, con la inocencia de la edad, como una alternativa posible, el poder de la palabra para convencer, guiar, dar un sentido, restablecer el sentido, re-establecer de sentido, a cada uno de los vocablos que, erosionados, ya carecían de luz propia. La emoción del descubrimiento de la democracia. Aquella mágica palabra, artilugio sin igual, que solucionaría todos nuestros problemas, que abriría las puertas del deseo. Nunca más, un acto popular y político, volvería a emocionarme como aquello, significando una revolución en mi vida.
Colgar el uniforme, dejarse el pelo largo. Las primeras asambleas de estudiantes.
Cuándo Alfonsín es investido presidente, el diez de diciembre de mil novecientos ochenta y tres, la calle era, literalmente, una fiesta. Una grande y ancha avenida -Cabildo y Juramento- sin coches. Esa misma noche, recuerdo, había participado en lo que fue mi primera y última obra de teatro. "¿Quién, yo?" de Dalmiro Saenz. No recuerdo si hacía el role del fiscal o del abogado defensor. Recuerdo eso sí, que era una obra con moralina. Un tanto decadente, de esas que suelen excitar las mentes de púberes adolescentes que creen hablar con palabras de sedición, pero veladas.
No suelo hacer semblanzas de políticos, es verdad, pero permítaseme recordar a Alfonsín como si de un héroe de adolescente se tratase, un héroe de tebeo, un personaje mítico pero no menos real, siquiera, por todos estos recuerdos que me vienen de repente...

17 de marzo de 2009

Jerusalén, nuevamente, una vez más

¿Qué cosa buena cabe esperar de una ciudad cuyo ethos fundacional es la fanática acción de un hombre capaz de sacrificar a su hijo?
Un dios horrorizado que dice, no, por dios, por mi no, deteniendo el cuchillo a punto de degollar al primogénito del hombre. Turbado y deprimido por el fervor del hombre, abandonó la ciudad a su merced, dejando en su lugar un monigote para escarmiento de los fanáticos. Y así fue, desde el principio de los tiempos, hasta nuestros días, por siempre, jamás.
(Leyendas Romanas, Capítulo 3, Párrafo 11)

10 de marzo de 2009

A la vuelta de Goya


Tras dos días de sueño profundo, reorganizar fuerzas, desarmar la maleta, el regreso.
El rodaje de El Secreto de la Sombra ha concluido.
¿Resumir en pocas palabras la experiencia?
Hablaremos del género documental en general.
La experiencia del azar que se configura, se figura, va creando la figura, distinta, a veces idéntica en su esencia.
La fe en el diálogo. En el poder de la palabra, la abstracción de la imagen.
No abusar nunca, del poder que te da esa "maquinaria cinematográfica" como si de un arma frente al entrevistado se tratase. Intentar dibujar con ella, como con un lápiz, y si el material se resiste, entonces como mínimo, como el punzón sobre la plancha metálica.
Más que el lápiz en la privacidad del libro de bocetos, es una plancha con deseos de reproducción. De la suavidad o no del grabado final, de sus contrastes y claroscuros, de sus armoniosas líneas, ya dependerá de la pericia del artista... nosotros, meros aprendices, no hacemos más que esforzarnos... aprendiendo aún, y así, hasta los ochenta años...

30 de enero de 2009

Madrid. Exteriores.

En una terraza de mediodía, me encuentro con L.
Su conversación culta y agradable, bajo el sol de un invierno primaveral, nos alerta del placer de la coincidencia; de la aventura del flaneur que anda y desanda la ciudad. Unas calles regaladas por la anulación del tiempo, por la derogación de entrevistas anotadas cuidadosamente...
Olvidamos fácilmente la importancia del azar.

20 de enero de 2009

N. busca becario

N. viene a cenar ayer. Se autodefine como progresista y de izquierdas. Se suma a causas loables en el tercer mundo. Ahora dirige un festival cultural en Barcelona, subvencionado por la Generalitat y otras organizaciones. Busca un nuevo meritorio en prácticas para que la ayude con las tareas de producción. Quedó bastante decepcionada con el del año pasado. Yo le explico que es parte del asunto: alguien a quién no le pagas, no tienes derecho a exigirle un buen trabajo. Me mira extrañada. Continúo la idea: el sistema de prácticas, que nacen conjuntamente con el auge de los masters, es una explotación encubierta, y también una forma de borronear las cifras reales del desempleo. Que si es de izquierdas, tal como a ella le gusta definirse, debería oponerse a esto y contratar a alguien, pagándole como dios manda, como contrapartida por su fuerza de trabajo (es decir, su tiempo y aportación a la empresa). Se defiende diciendo que no tiene presupuesto, le respondo que entonces no haga el festival. Argumenta que "no lo hace por ella sino por la sociedad". Risas. Si la sociedad no te puede dar el dinero que necesitas entonces cierra, no aceptes catárticas limosnas, remato. No me entiende, sé que no me puede entender. Ella cree que ser de izquierdas es vestirse con un pañuelo a cuadros, una especie de moda cool. Lo que no sabe, ni nunca sabrá si no estudia un poco, es que la izquierda es una actitud, ante todo, materialista, es decir, económica. Y mientras estos vociferantes progres sigan así, no hacen más que favorecer la explotación del otro, pero eso sí, con buen rollito y sin siquiera una buena ley de indemnizaciones

9 de enero de 2009

El despropósito mediático [III]

La prensa española nos sorprende con noticias que más que el relato de una guerra parecían ser una triste y populista versión de los protocolos de los sabios de sión.
Hace unos días, en una cadena de televisión, "nos mostraban" como los judíos israelíes disfrutaban y se restregaban las manos, felices y contentos, con la sangre que sus tanques exprimía a los pobres palestinos. Atacados así, sin ton ni son, y por pura y maléfica diversión de esos malvados barbudos, tocados con gorrito.
Más que periodismo -ese anacrónico anhelo de busca de la verdad- parecía una soflama antisemita digna del más rastrero escritor.

Ya hace años vengo observando el fenómeno. Cada vez que se enciende el Oriente Medio, y sólo si Israel esta involucrado, las primeras planas se regocijan en el dolor y en la muerte. Ríos de tinta que van a parar a un mar de inexactitudes y de cobardías. Un ritual dónde la muerte del otro sólo sirve para justificar el odio y la ignorancia. Poco es el interés que siente esa prensa por el destino de los oprimidos en general y de los palestinos en particular. Poco es el apoyo de la sociedad española ante la barbarie y la masacre. No recuerdo haber visto manifestaciones tan urgentes cuándo se asesinaban cientos de miles de personas en Rwanda, ni cuando lo de Darfur, ni por la masacre constante de congoleños. No. Ni siquiera he visto manifestación indignada alguna cuándo el Hamas, golpe de Estado de por medio, asesinaba a casi doscientos palestinos, arrojando a algunos por las ventanas. Todo esto lo vimos todos, todo esto lo conocemos todos, pero sólo salta a la primera plana de los periódicos, o a las calles, cuándo el sujeto de la acción es Israel. Es un fenómeno, como mínimo, sospechoso.

Y digo esto, antes siquiera, de pronunciarme sobre los acontecimientos...

1 de enero de 2009