14 de abril de 2006

Fast Food Documentary Genre

Ayer unos días vimos Super Size Me. La saque del video club alentado por sus premios y por los comentarios de algunas personas. La decepción fue enorme. Un producto más de ese fenómeno inagurado por Michael Moore y al cuál podríamos denominar, provisionalmente y a falta de una definición mejor, como el "documental basura" o, más en la línea de la película que nos ocupa, como el "documental fast food".
No entiendo de dónde viene tanta algarabía, a no ser porque el protagonista, también director, es conductor de un importante programa de la MTV, además de tener relaciones con importantes empresas del sector. No encuentro otra explicación al premio al mejor director del Festival de Sundance (decisión, que a mis ojos, termina por desprestigiar a la propia institución, puesto que si un premio no se merecía esta película, es la de mejor director).
Un documental que, desde un punto de vista empírico, no tiene ningún sosten: un imbécil decide comerse compulsivamente la comida de Mac Donalds, durante un mes, desayuno, almuerzo y cena, en los tamaños más grandes. Es evidente que, ante la magnitud del exceso, el daño sería considerable. Los supuestos expertos entrevistados se suman a ese experimento mediático y de una pereza intelectual sin parangón. En realidad, no es más que un producto mercadotécnico que utilizarías los mismos medios que la cadena de comida basura.
Las estretegias narrativas son paupérrimas, la puesta en escena también. Ahí lo tenemos filmando vómitos o con su novieta -insoportablemente contemporánea, por cierto- hablando de que ahora la tiene más flácida, etc. Un documental que termina siendo un claro representante de la cultura de la que proviene, y a la cual, en un engañoso intento de falso progresismo, intentan criticar.
No me gustan las películas santurronas, pedagógicas, predicadoras. Es un tipo de documental que contamina, por no decir infecta, a una generación entera con planteamientos estéticos e intelectuales de tipo fast food. Una generación de documentalistas que no ven en el género la posibilidad de investigar y proponer un debate sobre una realidad dada, sino que busca convertirse en propia estrella del mismo, a manera de la cultura pop. Es cómo la imagen de un okupa pagando con american express. Y para concluir, solo basta con echar un vistazo en la página web del director, para intuir tras el retrato que nos recibe (su pose hacia el espectador, la mirada, el cruce de brazos) la pista de un predicador evangelista que, al igual que Moore, es llamado a filas pora educar a la gran masa de ignoratnes. El peligro con esta gente es que hacen los mismo que los totalitarismos: utilizan los medios para "evangelizar".
Una generación que se acostumbra a que le digan lo que hacer o sentir, es una generación sobre la cual el dominio esta asegurado.